En una decisión unánime que envía una sólida señal de cautela tanto a los mercados financieros como a la escena política nacional, la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) determinó mantener sin cambios la tasa de interés interbancaria a un día en 6.50 por ciento. La medida busca afianzar la trayectoria descendente de la inflación general, la cual registró un descenso continuo desde 3.55 hasta 3.10 por ciento entre la primera quincena de junio y la primera de julio, al tiempo que la actividad económica nacional mostró una moderada reactivación durante el segundo trimestre del año tras la contracción experimentada en el trimestre previo.

Pese al respiro que representan estas cifras en los bolsillos de las familias y en los precios de los productos de consumo básico, el órgano autónomo optó por congelar el costo del dinero debido a un panorama internacional profundamente incierto. Las crecientes tensiones geopolíticas y el escalamiento del conflicto militar en Medio Oriente han provocado incrementos en los precios internacionales de las materias primas, episodios de marcada volatilidad financiera y un alza en las tasas de interés gubernamentales en Estados Unidos, condiciones que amenazan la estabilidad económica global.

En este marco, la autoridad monetaria advirtió que el descenso de los precios continuará durante los próximos años, aunque a un ritmo más lento y gradual de lo que se tenía previsto en los análisis anteriores. De acuerdo con las estimaciones actualizadas del banco central, la inflación general logrará converger finalmente con la meta oficial del 3.0 por ciento hasta el cuarto trimestre de 2027. Por su parte, la inflación subyacente —métrica fundamental que excluye bienes y servicios de alta volatilidad como energéticos y alimentos— cayó de 4.12 a 3.95 por ciento en el lapso reciente.

Asimismo, Banxico enfatizó que el balance de riesgos respecto a la trayectoria de los precios mantiene un preocupante sesgo al alza. Entre las principales amenazas identificadas destacan la resistencia a la baja de la inflación subyacente, posibles disrupciones en las cadenas de suministro derivadas de ajustes en las políticas comerciales y económicas por parte de la administración estadounidense, el impacto de fenómenos climáticos adversos en la producción agrícola y presiones sostenidas en los costos de producción.

Desde la trinchera política y financiera, la postura unánime de los integrantes de la Junta de Gobierno ratifica la autonomía de la institución y prioriza el mandato de estabilidad de precios sobre cualquier presión para acelerar de forma precipitada el financiamiento al consumo o a la inversión. Sostener la tasa objetivo en un nivel restrictivo de 6.50 por ciento implica que el crédito continuará siendo encarecido para el gobierno, las empresas y la ciudadanía, con la finalidad de amortiguar los choques externos y consolidar un ambiente de certidumbre económica.

Banxico concluyó reafirmando su compromiso de preservar la estabilidad macroeconómica y dejó en claro que la tasa de referencia permanecerá en su nivel actual el tiempo que sea necesario para hacer frente a los retos del complejo entorno internacional.