La Ciudad de México ya tiene nueva canción oficial. Olvídense de “Mi Ciudad”, de Guadalupe Trigo, de “México Distrito Federal” de Chava Flores o de cualquier homenaje a la capital. La administración de Clara Brugada ha encontrado algo mucho más representativo de sus prioridades: “Papi, préndeme este toque, quiero que me azotes…te espero en la cama, fumemos mariguana”. No es broma. Durante la presentación de jóvenes vinculados al Injuve, dentro de las actividades de Juventud Ciudad de México 2026 en el Museo de la Ciudad de México, una coreografía de música urbana terminó generando polémica por sus referencias sexuales y al consumo de marihuana. El denigrante perreo con presupuesto público.
La transformación avanza. No es el reggaetón ni que los jóvenes bailen lo que quieran, que viva la juventud. El problema es observar en qué se ha convertido la política pública y de comunicación de Clara Brugada: espectáculo, ocurrencias, símbolos, propaganda y una obsesión casi infantil por convertir la capital en su parque temático personal. Primero a pintar todo de morado. Puentes morados. Mobiliario morado. Espacios públicos morados. Después llegaron los ajolotes. Ajolotes por aquí. Ajolotes por allá. Ajolotes hasta que las redes bautizaron el fenómeno como la “ajolotización” de la Ciudad de México y al proceso de transformación urbana como el “rayo brugadizador”. Brugada, lejos de tomar las críticas con humor, salió personalmente a defender tanto el color morado como al ajolote como símbolos de su administración. Porque para ella gobernar una de las ciudades más grandes y complejas del planeta también consiste en discutir con internet sobre anfibios. Después aparecieron Fidel Castro y el Che Guevara como otra prioridad de gobierno. Tras la controversia por las esculturas retiradas en la alcaldía Cuauhtémoc, Brugada anunció que buscaría colocar nuevas representaciones mediante donativos. La ciudad padece como nunca de inseguridad, baches, inundaciones, el Metro se cae a pedazos, cobro de piso, pero que no nos falten Fidel y el Che. Y mientras la capital intenta entender cuál será la siguiente ocurrencia, aparece el espectáculo juvenil con “Papi, préndeme este toque”. Uno empieza a sospechar que alguien confundió la Jefatura de Gobierno con la dirección creativa de un festival. Todo esto sería simplemente pintoresco si la Ciudad de México no tuviera los problemas que todos conocemos, pero la administración vive en otra realidad. El Brugadaverso donde todo es morado, abundan los ajolotes, Fidel y el Che tendrán nueva estatua y de fondo suena el reguetón, la otra característica de esta transformación. Brugada tiene derecho a construir una identidad para su gobierno, pero lo preocupante es cuando la identidad empieza a sustituir al gobierno. Una ciudad no mejora con pintar infraestructura de morado. Un bache no desaparece poniéndole un ajolote al lado. Una inundación no baja porque inaugures otra intervención artística. Y los jóvenes tampoco necesitan que el gobierno intente parecer más joven que ellos. Necesitan oportunidades, seguridad, educación, vivienda accesible y una ciudad donde puedan construir un futuro. Pero eso requiere algo bastante menos divertido que organizar espectáculos: gobernar. Ojalá algún día el rayo brugadizador resuelva los problemas verdaderamente importantes de la capital. Mientras tanto, la Ciudad de México continúa avanzando hacia su transformación definitiva. Morada, ajolotizada, con Fidel y el Che esperando estatua y ahora también con banda sonora: “Papi, préndeme este toque”. No sabemos si es gobierno, pero espectáculo, desde luego, no falta.
La cancelación de la visa estadounidense a Andy López Beltrán parece deberse a su relación y amistad con “empresarios” como Amílcar Olán y su hermano Luis Alberto, presuntamente relacionados con una célula del CJNG dedicada al huachicol y la extorsión en Veracruz, temas que encendieron focos rojos en Washington donde tomaron la delicada decisión si se considera que se trata nada menos que del primogénito del ex presidente. José Ramiro, “Pepín”, hermano del ex mandatario, ya opinó que los estadounidenses más que a su sobrino, quieren nada más y nada menos que al ex mandatario, líder y creador de la 4t. ¿Será que el nuevo rico, terrateniente, ganadero y Secretario de Gobierno de Tabasco sabe que AMLO debe algo grande como para considerar que las agencias de seguridad estadounidense van por él?
Platos Extra:
La buena noticia de la semana es la renuncia de Mónica Soto, la magistrada electoral que durante su desafortunada gestión hizo lo necesario para complacer a Morena, en particular con los temas de la sobrerrepresentación en el Congreso en 2024 y quien desechó las irregularidades de la elección judicial por el uso masivo de acordeones en 2025. Concluye por fortuna, una de las peores gestiones en la historia del Tribunal Federal Electoral. La mala (para ella) es que como magistrada tiene un impedimento de dos años para ocupar puestos de elección, aunque en Morena ya sabemos cómo se las gastar para agradecer por los favores recibidos, y la peor es que, como dijo el tlatoani de Macuspana, “amor, con amor se paga” y pronto tendríamos que mantenerla como cónsul de nuestro país en Barcelona, Houston, o cualquier otra ciudad de primer mundo donde pueda atenderse de un tema de salud que le aqueja desde hace tiempo.
Vaya maroma la que se aventó la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, al ser cuestionada sobre el dinero que se regala a los acarreados a las asambleas informativas de la franquicia obradorista. La presidenta del guinda aseguró que a la gente no se le da dinero, sino que “se invierte” y de ahí una larga explicación. O sea que, para comprar apoyos y votos, ¡hay que invertirle señores!
En su gustada sección Lambisconerías del Bienestar aparece la senadora morenista Ana Lilia Rivera, quien asegura que mientras Andrés Manuel López Obrador esté vivo, “no solamente levanta a México, levanta a América Latina”. Ya encarrerada, la tlaxcalteca denunció que al ex presidente, en Estados Unidos lo quieren acabado, que ahora van contra sus hijos con ataques sin pruebas.
