Marina del Pilar tenía el agua al cuello; cada audio filtrado, cada declaración, la hundía más entre sus propias contradicciones. Si bien los audios no constituían la prueba de un delito, mostraban una total disposición a cometerlo al entregar información de las mesas de seguridad. Los focos rojos se prendieron y apareció la clásica jugada de la caja china: la detención de Ernesto Ruffo.
No tengo elementos para afirmar que Ernesto Ruffo es culpable o inocente de los delitos de los que se le acusa. Lo que sí tengo claro es que su detención, en su forma y en su ejecución, fue política.
La jugada surtió efecto. Por una semana se dejó de hablar de los audios de Marina del Pilar; los espacios informativos y las redes sociales se concentraron en las reacciones a la detención del exgobernador panista.
El costo para la Fiscalía General de la República y para la presidenta Claudia Sheinbaum aún no se ha calculado adecuadamente. Si existe un caso consistente en contra del exgobernador y sus socios, las cosas marcharán adecuadamente; pero si la carpeta está ausente de pruebas, o bien Estados Unidos decide defender a su ciudadano y pedir un informe sobre su detención, el asunto puede ser muy costoso en términos políticos y de relaciones bilaterales. Sea como sea, la Fiscalía decidió jugar esta carta.
Sin embargo, lo que realmente cambió el discurso y está transformando la percepción es el torpe involucramiento de Jaime Bonilla, exgobernador de Baja California y ahora representante del PT en ese estado. Ante las primeras acusaciones de la gobernadora en su contra reaccionó bien y rápido; sin embargo, la divulgación de un video en el cual se le ve y escucha declarando que dedicará el resto de su vida a perjudicar a la gobernadora fue oro molido para Marina del Pilar.
Jaime Bonilla le dio a su odiada adversaria un salvavidas. Por eso la gobernadora se dejó ver en una gira de medios en la capital del país, con una nueva actitud, un nuevo outfit y ánimos renovados.
Jaime Bonilla y Marina del Pilar son una verdadera vergüenza. Sus gobiernos fueron terribles y han convertido sus problemas políticos, mejor dicho de negocios, en un tema de escándalo nacional, donde los únicos perjudicados son los habitantes de Baja California. Ambos son un lastre, peso muerto para Morena y para el PT. Es terrible ver a la presidenta tener que defender a un personaje como Marina del Pilar, que es muy distante, qué digo muy distante, opuesta a los valores, principios y proyecto de la Cuarta Transformación.
Hasta ahora, la detención de Ernesto Ruffo le ha salido bien a la Fiscalía. Más allá del tema judicial, hay una variable que la Fiscalía no consideró: el deteriorado estado de salud del exgobernador, el cual, me dicen fuentes cercanas al procesado, es de pronóstico reservado. De ahí la insistencia de sus abogados para que pudiera llevar su proceso bajo otra medida cautelar.
Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce.
@onelortiz
