La Fundación Japón, México, programó, en la Cineteca Nacional, del 21 de julio al 2 de agosto de 2026, un ciclo de películas del realizador Yasujiro Ozu (nacido el 12 de diciembre de 1903, en Fukagawa, Tokio, Japón-fallecido el 12 de diciembre de 1963, en Tokio, Japón), uno de los más grandes maestros del cine japonés y mundial. En la inauguración (21 de julio), antes de la proyección de la película silente He nacido, pero… (Umarete wa mita karedo, Japón, 1932), con Tatsuo Saito (padre), Tomio Aoki (Keiji) y Hideo Sugawara (Ryoichi), se presentaron Sasaki Akiko, como Benshi (Narradora), y Nagata Masayo, como Gakushi (Música de piano, en vivo). Pude asistir, la noche siguiente (22 de julio), a la segunda proyección. Los historiadores del cine escriben del Benshi como la narración de las películas mudas a medida que se desarrollaban, pero Sasaki Akiko, en su plática previa a la proyección y narración de la película, fue muy clara al explicar como se daban en aquella época. Sasaki Akiko imitó las voces de todos los personajes. He nacido, pero… “trata sobre dos chicos y su descubrimiento de que su padre no es el ‘gran’ hombre que pensaban. La moraleja correspondiente: ‘los hombres no son todos iguales’ -que, como dice su madre, es algo con lo que deben aprender a vivir- se repite a menudo en las películas de Ozu sobre la infancia. Aunque todavía joven, luchó constantemente por recobrar su propio pasado en sus películas. De ésta dijo que, aunque había deseado hacerla alegre, le salió sombría y melancólica.” También asistí, esa misma noche, a la exhibición de El sabor del té verde con arroz (Ochazuke no aji, Japón, 1952), en la que Yasujiro Ozu, con su estilo pausado y sereno, colocando la cámara en el ángulo perfecto, pinta la intimidad de un matrimonio distanciado y su reconciliación, cuestionando las celebraciones de casamientos arreglados, en las familias de clase media de la postguerra.

El 23 de julio en la Cineteca Nacional de las Artes se proyectaron el cortometraje de animación Issunboshi chibisuke monogatari (Japón, 1935) de Mitsuyo Seo (1911-2010), el medio metraje Chikemuri Takadanobaba (Japón, 1937) de Hiroshi Inagaki (1905-1980) y Masahiro Makino (1908-1993), combinación de acción, comedia y drama histórico, de samurais, y se dio el taller de narración y musicalización de películas. No pude asistir, porque fui a la proyección, en la Cineteca Nacional Xoco, del corto metraje La danza del león (Kagamijishi, Japón, 1936), documental,  filmado en 16 mm por Yasujiro Ozu, de una representación Kabuki, estilo de teatro tradicional japonés, y Una gallina en el viento (Kase no naka no mendori, Japón 1948), con Kinuyo Tanaka y Shuji Sano, triste y tierno drama de infidelidad femenina, por necesidad de subsistencia y supervivencia, en espera del regreso de su marido del frente, después de la guerra. Es notable el estilo de Yasujiro Ozu, respecto en donde ponía la cámara, para encuadrar a sus personajes y hacer sentir el paso del tiempo, acompañado del constante ruido de una construcción cercana.

El otoño de la familia Kohayagawa (Kohayagawa-ke no aki, Japón, 1961), con Nakamura Ganjuro, Setsuko Hara, Yoko Tsukasa.

Bella película sobre un anciano viudo, tratando de casar a su nuera viuda y a su hija menor, ingeniándoselas para visitar a su examante, con la que tuvo una dudosa hija, y que es celado por su hija mayor, informada por su marido que lo espía en sus correrías. Bella película en el sentido de que place universalmente sin concepto, es decir, sin necesidad de tener un conocimiento previo (un concepto) del objeto, siguiendo el juicio estético de Kant,  citado por Adolfo Sánchez Vázquez, al inicio de su texto La experiencia estética (Los problemas). Bella por sus fotografía en colores (Asakazu Nakai), por los encuadres fijos (la cámara a la altura de las rodillas), por la narrativa lineal (guion de Kogo Noda y el propio Yasujiro Ozu). El drama alcanza momentos de lirismo poético, sobre el transurrir de la vida familiar y la llegada inesperada de la muerte callada, luego de lo cual, nuera e hija menor rechazan sus matrimonios concertados.

Las hermanas Munekata (Munekata shimai, 1950), con Kinuyo Tanaka, Hideo Takamine.

En colaboración con Yoko Mizuki, Yasujiro Ozu escribe el guion y realiza el retrato de los sufrimientos amorosos de la dueña de un bar, con problemas económicos, y con un marido desobligado, teniendo de empleada a su hermana. El encuerto con un joven, en la casa de su padre desahuciado, le trae recurdos olvidados. La hermana, en plan de rebeldia y solidaridad, trata de ayudarla como puede, incluso coqueteando con el joven, para acercarlo a su hermana. El drama culmina de manera resignada, muy semejante a la vida de Yasujiro Ozu quien nunca se casó.