Vuelta a la derecha

El presidente Abelardo de la Espriella de Colombia tomó posesión el 7 de agosto, con planteamientos y una escenografía que han producido abundantes comentarios y exigen los nuestros. Pero otro sismo, que no es geopolítico, acaecido en la madrugada del 10 de agosto, nos exige, ante todo, a mostrar nuestra preocupación y solidaridad por nuestros hermanos colombianos.

El terremoto, ¡de 7.4 grados!, que tuvo lugar apenas dos días después de la toma de posesión del mandatario, dio lugar a que la presidenta Claudia Sheinbaum expresara sus condolencias y solidaridad a Colombia y ofreciera productos y apoyo técnico de México -entre otros, el auxilio de rescatistas expertos en el rescate de víctimas de derrumbes.

Y fue respecto a la ayuda internacional donde se presentó uno de los varios problemas provocados por la desorganización -y demagogia- del nuevo gobierno, así como por la pésima relación con la administración saliente -la de Gustavo Petro- y el personalismo torpe del presidente De la Espriella, queriendo abarcar todo.

Entre la torpeza y demagogia del gobierno, destacó la de solo aceptar el apoyo de Estados Unidos, Israel, restablecidas las relaciones rotas por Petro, Ecuador, Perú y Chile, o sea de gobiernos derechistas. De manera que la participación de los famosos rescatistas mexicanos, los Topos, con experiencias en 98 países y que, procedentes de Venezuela, llegaron a Colombia, no fue autorizada.

Comento ahora los primeros pasos del gobierno, que dio inicio con la toma de posesión del presidente De la Espriella en Barranquilla y no en Bogotá, la capital de Colombia, mientras Petro dejaba la presidencia en Bogotá. ¡Dos ceremonias inconexas! Para que luego el flamante mandatario viajara a Cali y en el cantón militar Pichincha pronunciara su primer discurso como presidente.

Y aún hay más para comentar: Unas horas después del sismo, la Cancillería de Colombia emitió un comunicado reconociendo la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán sirio, lo que solo Estados Unidos reconoce. La decisión de Bogotá abrió una crisis diplomática con los países árabes: la Liga Árabe -22 países-, Egipto, aun siendo de la Liga emitió individualmente condena, y Siria.  Lo cierto es que De la Espriella siempre ha mostrado afinidad con Netanyahu.

Para sellar, por así decirlo, su derechismo y trumpismo, además de incorporar a Colombia al Escudo de las Américas -los gobiernos de derecha “liderados” por el mandatario estadounidense- el país sudamericano autorizó formalmente a Estados Unidos la realización de operaciones militares conjuntas en territorio nacional para combatir el narcoterrorismo y se convirtió en el miembro número 19 de la Coalición contra los Carteles de las Américas (A3C).

Un tema comentado informalmente por el vicepresidente de Colombia fue el de la Alianza del Pacífico la muy importante y deseable participación activa de México en este grupo de presencia comercial internacional que integran, además, Chile y Perú, que acaba de elegir presidenta.

 

Nueva presidenta

La segunda vuelta, el 7 de junio, de la elección presidencial en Perú dio el triunfo a la derechista Keiko Fujimori, que derrotó al candidato de izquierda Roberto Sánchez. Fujimori obtuvo 9.223,396 sufragios, el 50,135% de la votación, contra 9.173,755 votos de su opositor de izquierda, equivalente al 49,865% de los sufragios.

Una magra diferencia de 49,641 votos entre ambos.Cabe destacar que la elección de Keiko Fujimori normaliza al gobierno en un escenario de inestabilidad política que, en los últimos diez años o más, se tradujo en renuncias o defenestraciones de los jefes de Estado: Pedro Castillo, el penúltimo, intentó un torpe golpe de Estado que fracasó, como también se frustró su intento de asilarse en México y hoy está preso.

Dina Boluarte, la última presidenta, fue destituida en octubre de 2025, “por su permanente incapacidad moral” -afirmó el Congreso de la República. Por otro lado, el gobierno de Boluarte rompió relaciones diplomáticas con México en noviembre de 2025, tras el otorgamiento de asilo político a la ex primera ministra peruana Betsy Chávez. Asimismo, en virtud del apoyo de México al ex presidente preso Pedro Castillo.

Felizmente se resolvió la situación rápidamente y después de consultas entre ambos gobiernos, el de Keiko Fujimori otorgó salvoconducto a Betsy Chávez, quien ya viajó a nuestro país, y ambos gobiernos declararon que habían restablecido las relaciones diplomáticas. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum insiste en apoyar la liberación del encarcelado ex presidente Castillo.

Analistas que se estima imparciales, tienen opiniones favorables sobre Keiko Fujimori, que llegó a trabajar -novata- con su padre Alberto Fujimori, cuando fue presidente. Además, Keiko se ha dedicado a la política y esta es la cuarta vez que busca la presidencia de Perú.

Concluyo con un comentario sobre Alberto Fujimori, ahora maldecido por delitos que lo llevaron a la cárcel. Sin hablar de tales delitos, hay más de una acción que su país debe agradecerle, como haberlo librado de las acciones asesinas del esquizofrénico Abimael Guzmán que aterrorizó al país. Y en otro orden de ideas, la inteligente y solidaria acción con Bolivia, de darle acceso al mar, a través del Corredor de Ilo.

En todo caso me pregunto si Perú pudiera ser más generoso en sus juicios sobre Alberto Fujimori.

 

¿Coalición de izquierda?

Este capítulo inicia refiriéndose a las elecciones presidencial, de gobernadores y del Congreso de Brasil, que tendrán lugar el mes de octubre. Lula se presenta por cuarta vez y su carisma e historia harían pensar que será electo nuevamente. Sin embargo, el político enfrenta controversias con Donald Trump, quien entre otras cosas ha exigido la liberación de un militar golpista, Jair Bolsonaro, y ahora apoya la candidatura de Flavio, hijo del golpista, compitiendo contra Lula. La última encuesta da al mandatario 43% de apoyos frente al 40% de Bolsonaro hijo.

Para hacer más lamentable la grosera intervención de Trump en los comicios de Brasil, otro personaje vergonzante hizo su aparición. Apoyando al candidato Bolsonaro e insultando a Lula. Ni más ni menos que ¡Javier Milei, presidente de Argentina! Con la respuesta de Lula retirando al embajador.

Adicionalmente al tema electoral, interesa referirnos a mensajes y conversaciones del mandatario brasileño con la presidenta Claudia Sheinbaum, y los comentarios de una y otro sobre la cada vez más sólida relación bilateral.

Lo cierto es que los gobiernos de México y Brasil son hoy los únicos de izquierda de peso en el Continente, que estarían enfrentando a un torrente de gobiernos de derecha que rodean a Trump y se acogen a él: el Escudo de las Américas.

Pero si la desigualdad de fuerzas, a primera vista, de uno y otro grupo y las presiones de Trump sobre todo a México, harían suponer una izquierda desvalida, no es así: Michael Shifter, expresidente del Diálogo Interamericano y uno de los analistas de política hemisférica más influyentes de Washington, recalca que México y Brasil “no son dos países cualesquiera. Representan más de la mitad del PIB y de la población de América Latina. Tienen mayor capacidad de resistir las presiones de Washington”.

En todo caso, los contactos entre Sheinbaum y Lula tienen “sustancia”: Las relaciones entre Petrobras y Pemex, que en junio firmaron un acuerdo de cooperación para evaluar y desarrollar proyectos de exploración y producción de hidrocarburos, y negocian un segundo acuerdo para actuar conjuntamente también en las áreas de refino y venta de combustibles.

Además, se habla de una visita de la presidenta a Brasilia. Aunque sin confirmar.