Seguimos perdiendo nuestras libertades. La declaración de Claudia Sheinbaum de que analizará si la prensa escrita y las plataformas digitales deben incorporarse a regulación no es un asunto técnico sino una amenaza de censura contra periodistas y medios. La justificación se disfraza con términos elegantes. Que si es para “proteger el derecho de las audiencias”, que si para combatir la desinformación, que si para garantizar el derecho a una información veraz, pero la historia demuestra que casi siempre termina igual: el poder decidiendo qué puede decirse y qué no. Morena lleva años librando una guerra contra quien piense diferente en lugar de aceptar la crítica y corregir sus errores. Primero fueron los periodistas, después los medios, luego los analistas, las redes sociales y hoy parece que tampoco les gusta que existan plataformas donde el gobierno no pueda controlar la conversación. La ironía es brutal.

Durante décadas la izquierda mexicana luchó contra la censura del poder (en 2014, en tuiter, Sheinbaum calificó a Enrique Peña Nieto de “dictadorcito” por tratar de censurar internet), y hoy es la izquierda la que quiere decidir quién informa correctamente, bajo el consabido fraude de la “consulta pública” de esas tipo AMLO, cuyo resultado ya se puede prever. Antes exigían libertad de expresión,ahora quieren administrarla. El problema para la 4T no es la desinformación, su problema es que ya no controla el relato. Las mañaneras dejaron de imponer la agenda como lo hacía el tlatoani de Macuspana por lo que, sin paleros bajo control con migajas, las redes sociales han quebrado el monopolio del discurso oficial. Cualquier ciudadano con un teléfono puede exhibir una mentira, un abuso, una costosa omisión o un fracaso del gobierno en cuestión de minutos, y eso les incomoda porque el autoritarismo moderno ya no necesita cerrar periódicos. Le basta con crear mecanismos de regulación, activar bots y emisarios que amenazan a los dueños de los medios para que despidan a periodistas incómodos y se autocensuren por miedo a sanciones.

Así empiezan siempre. Primero dicen que solo buscan ordenar, proteger, y al final terminan controlando los contenidos. Resulta casi cómico escuchar hablar de “derechos de las audiencias” a un gobierno que ha convertido las conferencias mañaneras en el mayor aparato de propaganda política del país desde donde se justifica y se agrede con todo el poder del estado. Hablan de combatir noticias falsas pero difunden noticias falsas. Hablan de pluralidad mientras descalifican diariamente a periodistas críticos. La censura del siglo XXI ya no llega con militares a cerrar redacciones sino disfrazada de buenas intenciones y por eso resulta mucho más peligrosa porque pretende convencerte de que limitar tu libertad es una forma de defenderla. La 4T prometió transformar al país pero cada día está más interesada en transformar lo único que nunca debería tocar un gobierno democrático: la libertad de decirle al poder que se está equivocando. Para ser equitativos, también deberían existir sanciones para el oficialismo cada vez que miente. Cuando un gobierno empieza a sentirse incómodo con la crítica, el problema no está en los medios, sino en el gobierno.

Es el Triángulo Dorado uno de los 2 puntos más críticos de seguridad en Chihuahua, junto con Ciudad Juárez. La violencia y el miedo se apodera de la población de la Sierra Tarahumara; los obliga a abandonar sus hogares y huir de las amenazas, en medio de la ola criminal que azota Guadalupe y Calvo. Son los desplazados de Morena. Son las víctimas de las omisiones del Gobierno de la República, de la 4T y de un aspirante a Gobernador morenista y juarense. Ubicado en la zona sur de la sierra, Guadalupe y Calvo es un foco rojo y un punto ciego en materia de seguridad pasiva. La Plataforma Centinela que concentra los centros de mando de las 13 regiones del estado permanece sin la posibilidad de obtener imágenes y video del municipio de Guadalupe y Calvo, debido a la negativa de la alcaldesa Ana Laura González Ábrego para instalar el único centro de mando pendiente de conectarse con Centinela. Después de un año de gestiones, los pretextos son la única respuesta. Al grado que Guadalupe y Calvo opera en la oscuridad tecnológica y al margen de la vigilancia de Centinela. ¿Qué es lo que oculta la alcaldesa, Ana Laura González quien milita en Morena? Llama la atención que la presidenta Claudia Sheinbaum insista en hacer propaganda desde la mañanera, colocando a Chihuahua a la cabeza de los estados de la República más violentos, cuando son precisamente de Morena, su propio partido, quienes gobiernan los 2 municipios chihuahuenses donde la seguridad es incontrolable. ¿Será que Sheinbaum protege a la alcaldesa del Triángulo Dorado? El Gobierno del estado invirtió más de 4 mil millones de pesos para construir la Torre Centinela y equiparla con lo último en tecnología videográfica, de reconocimiento facial, de procesamiento de datos y de investigación. Cruz Pérez Cuéllar, se niega a poner un pie en la Torre y sellar la colaboración institucional, por la seguridad de las y los juarenses. Pérez Cuéllar se niega a establecer colaboración permanente con Gilberto Loya, actual Secretario de Seguridad Pública Estatal. ¿No está primero “el bienestar del pueblo” (de Juárez) que tanto matraquean? ¿O será que Pérez Cuéllar quiere llegar en Ciudad Juárez a los extremos de Guadalupe y Calvo, en los que el desplazamiento forzado es la única opción que tienen los habitantes de la Sierra Tarahumara para sobrevivir al narco? Familias desplazadas de Morena y de nadie más.

 

Platos extra:

“Tenemos lo Justo, se acabaron los privilegios, ¡ya no hay!”, dice Javier May, gobernador de Tabasco, exhibido viajando en avión en asiento de primera clase y con relojazo de medio millón. Los que eran diferentes…

Adán Augusto López alcanzó casi tres semanas sin ir a trabajar y su compañero Enrique Inzunza no se para en su escaño desde el 29 de abril pero, eso sí, ambos senadores no han dejado de cobrar. Cuestionado al respecto, el coordinador de los morenos, Nacho Mier, dice que sus ausencias son “por estrategia del grupo parlamentario”.