DIGRESIÓN
Antes de abordar el tema, quisiera mencionar efemérides de nuestro mes patrio, septiembre: el 13 los cadetes del Colegio Militar —los Niños Héroes— que perdieron la vida en Chapultepec, luchando contra los invasores yanquis. El 15 y 16, el “Grito”, inicio de la guerra de independencia por el cura Miguel Hidalgo y otras personas —héroes de la gesta. Aunque no coincide en mes, incluyo la Constitución de Apatzingán, promulgada en octubre de 1814 para regir la América Mexicana, que testimonia el talento político de José María Morelos —¿estadista? Y, ciertamente, talento militar. Finalmente, el 27 de septiembre la consumación de la independencia y las figuras señeras de Agustín de Iturbide… y de Vicente Guerrero.
La mención a México, sus héroes… y a un ejército invasor, no solo es importante como homenaje a “los héroes que nos dieron patria”, sino también como reacción a las críticas, no exentas de ofensas a nuestra Patria por parte de Donald Trump. Ahora, “corregido y aumentado” por el vicepresidente JD Vance, precandidato a suceder al neoyorkino en la postulación republicana para la presidencia de Estados Unidos. En la reciente convención republicana, en Dallas, el vicepresidente, agresivo y burlista, se mostró —dicen sus malquerientes— aficionado a olfatear traseros.
Concluyo la digresión, diciendo de México, con Ramón López Velarde: “la Patria es impecable y diamantina”.
Ceuta hoy significa migrantes y, como tal es piedra de escándalo para la ultraderecha —y hasta para la derecha “moderada”— en Europa y América. Lo que nos exige referirnos, antes que nada y de nuevo, a los inmigrantes en Estados Unidos, que sigue siendo hoy un país de inmigrantes: de los casi 350 millones de habitantes, estimados en 2026, 51.9 millones de su población son migrantes. Mayoritariamente mexicanos —40 millones—, más otros latinoamericanos, chinos y de India, sobre todo. Hoy perseguidos, golpeados y hasta asesinados por los oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) —la Gestapo de Trump.
No está por demás recordar que Estados Unidos “nació” con los Pilgryms, que en 1615 atravesaron el Atlántico desde Europa y llegaron a tierras de Norteamérica. País de inmigrantes, como el propio Trump, que desciende de alemán y escocesa. También —recordemos— los llamados “pueblos originarios”, con los que se encontró Cortés en nuestra “América Mexicana”, peleó contra ellos, se unieron a él y conquistaron La Gran Tenochtitlan, fueron migrantes: porque los “pueblos originarios”, según la leyenda de “Las siete tribus Nahuatlacas”, emigraron de la mítica región de Aztlán hasta el valle de Tenochtitlan… y más al sur.

BAB SEBTA
La puerta —la entrada— de Ceuta da la apariencia a menudo, de estar entreabierta. Lo cierto es que tal puerta, que parece endeble, abre y cierra repetidamente en el día debido al intenso tráfico —mucho peatonal— de habitantes de Marruecos y de España, que comercian. Pero no es concebible ver a miles de jóvenes saltar rejas o llegar caminando o nadando a esa ciudad.
Aunque esta crisis no es la primera en este siglo. Ha seguido a la de mayo de 2021 con la irrupción de marroquíes y subsaharianos, en Ceuta y también en Melilla, aparentemente como represalia de Rabat ante la decisión española de trasladar a España a Brahim Ghali, presidente de la República Árabe Saharaui Democrática por razones estrictamente humanitarias, pues estaba contagiado de COVID—19. Destaca, por último, una mini crisis, cuando en 2002 militares de Marruecos ocuparon la isla o islote Perejil (Layla, en lengua beréber) sobre la que tanto el reino de España como el reino Alauita reclaman soberanía. Por fortuna, la sangre no llegó al río.
Lo que está sucediendo en Ceuta deja interrogantes, daños y víctimas; y atrae “aves carroñeras” de la política —en España, la Unión Europea y más allá. Iniciada la “invasión”, se produjo el temor de los ceutíes, justificado, pero a menudo histérico y xenófobo.
Las airadas acusaciones a Marruecos, que, según algunos, organizó este “asalto de los bárbaros”, indignado por el acercamiento del gobierno de Pedro Sánchez a Argelia, ¡El mismo Pedro Sánchez, cuyo gobierno respaldó oficialmente la iniciativa de autonomía presentada por Marruecos en 2022, rompiendo con la histórica neutralidad de España en el conflicto!
Y, entre los que afirman que ha sido en Marruecos donde se fraguó y echó a andar la invasión a Ceuta, hay quienes sugieren que tal maniobra tuvo que ver con las luchas subterráneas en el marco del nombramiento del príncipe heredero El Hasán en un puesto clave de las Fuerzas Armadas, preparándolo para la sucesión en la Corona.
La ofensiva en la UE, inundada de gobiernos de derecha y de ultraderecha –“puros” o en coalición—: Alternativa para Alemania, Hermanos de Italia, de Giorgia Meloni, Agrupación Nacional, de Marine Le Pen, Reform UK del británico Nigel Farage, Finlandia, Eslovaquia, Croacia, etc.. se lanza contra España y Pedro Sánchez. Giorgia Meloni, por ejemplo, exige la expulsión o suspensión temporal de España del espacio Schengen.
Pero el presidente español de Gobierno también está asediado por la derecha y la ultraderecha españolas —PP y Vox— que van “a por” Sánchez, con acusaciones que rayan el absurdo, como la traición a la patria.
En síntesis, no pocos de los gobiernos de la UE han puesto el grito en el cielo, condenando a Marruecos y también al presidente español Pedro Sánchez —este por su permisividad y descuido—. Una condena que, en el caso de Sánchez, se hace iracunda en Feijoó del PP y en el impresentable cacique de Vox, Santiago Abascal.
Y en esta pasarela de personalidades, deslucen Feijóo, Abascal y Meloni por su torpe, burda política. Sánchez, ya lo señalé, por su permisividad y descuido. Pero hay otro personaje que quiero mencionar, éste con admiración: el rey Felipe VI, por su sensatez y equilibrio, por la imagen que infunde respeto y simpatía. Aparte de que seguramente se sabe asesorar.
Hoy se ha solucionado el peso más fuerte en personas de esta “invasión”, y ha retornado la inmensa mayoría a Marruecos, después de la efímera aventura que iniciaron el día mismo del cumpleaños del rey Mohamed VI, el 30 de julio, la Fiesta del Trono.
Queda, sin embargo, pendiente el reacomodo, en justicia y seguridad, de los contados migrantes, entre ellos mujeres y menores asilados en Ceuta.
