Los números de las encuestas conocidas en los últimos días son muy claros: Morena puede seguir ganando con el 33% de las preferencias electorales ante una oposición (PRI, PAN y MC) fragmentada que, sumada, alcanzaría hoy el 30%. La tragedia que hoy vive México en todos los terrenos no sólo continuaría, sino que se profundizaría si ellos siguen gobernando.
Los datos que se eludieron en el informe presidencial se reflejan en esas encuestas que, al mismo tiempo que le dan a Sheinbaum una aprobación de 70% aproximadamente, simultáneamente la reprueban en seguridad, combate a la corrupción, salud, educación, empleos y capacidad adquisitiva, con porcentajes similares. Además, el boque gobernante ha perdido ya más de 10 puntos de preferencias y el número de gente que se abstiene o que aún no decide su voto es de entre 35 y 40%, ligeramente arriba del 35% de Morena.
Afortunadamente, en los últimos días se han realizado acercamientos entre importantes personajes de las dos fuerzas políticas opositoras en el país, PRI y PAN, para proclamar la necesidad de sumar fuerzas por el bien de México. Alejandro Moreno, Alito, y el expresidente Vicente Fox, en la sede nacional tricolor, juntos con liderazgos de ambos partidos, se reunieron. Algo impensable hasta hace poco.
En días previos se había anunciado por parte de la presidencia nacional blanquiazul que precisarían y modificarían su anterior negativa a las alianzas ya que sus dirigentes estatales les estaban exigiendo acuerdos unitarios. Un estado tan importante como Nuevo León ya había decidido ir en esa dirección para buscar la gubernatura con el actual presidente municipal de Monterrey, el priísta Adrián de la Garza.
En el mismo sentido se han pronunciado en estados gobernados por Morena y que enfrentan un evidente proceso de descomposición, como lo son Sinaloa, Michoacán, Sonora y Zacatecas. Lo mismo sucede en Chihuahua, amenazada por Morena para ir al asalto de esa gran fortaleza norteña opositora, hoy gobernada por Maru Campos, en donde el panista de la capital, Marco Bonilla, es el candidato natural de una amplia alianza opositora.
Simultáneamente, cada día, más y diversas voces de los medios académicos e intelectuales, así como analistas, comunicadores, empresarios y liderazgos sociales, se expresan públicamente diciendo que “la mesa está puesta para la oposición” (expresión de Ciro Gómez Leyva), si se atreven a caminar juntos, partidos opositores y sociedad civil, para competir en el 2027 y ganar la mayoría de las 17 gubernaturas que estarán en disputa, lograr la mayoría de la Cámara de Diputados y de las diputaciones locales y presidencias municipales, y, claro está, para preparar el terreno con miras a restituir la república democrática en el 2030.
Estoy convencido de que es mayoritaria la oposición a la degradación que significan Morena y el obradorismo. Pero separada, dividida, no es opción. Esa es la razón por la que muchos afirman que “no hay oposición”, cuando sí la hay.
Paralelamente, importantes y significativos grupos de la muy amplia y diversa sociedad civil (de la academia, grupos de activistas, entre otros) están organizándose para integrar equipos de observadores electorales ciudadanos para contar con información confiable sobre los resultados electorales de cada casilla el día de la elección.
Los escándalos de corrupción del obradorismo van a continuar aceleradamente. La persecución contra algunos de sus integrantes y las vendettas en el núcleo oficialista ya empezaron y se agudizarán. Las acusaciones –y quizás acciones- con muchísimas pruebas de por medio, de la justicia estadounidense, contra importantes personajes del bloque gobernante van a continuar, al igual que las contradicciones internas al irse definiendo sus ilegales candidaturas.
Todo eso podría suceder y Morena podría seguir ganando elecciones con la protección del INE y el Tribunal Electoral, ya abiertamente morenistas, que han ido tomando acuerdos que buscan oficializar el fraude electoral, si y sólo si la oposición se mantiene dividida. La posición del PRI ha sido claramente en favor de la unidad. El PAN ya camina en esa ruta de confluencia. Pero MC, hasta ahora, sigue actuando como esquirol; en los hechos, para beneficiar a Morena, al obradorismo; ojalá y abandone su papel de traidor a la democracia.
