¿Les platico? ¡Arre!
Armando de la Fuente, protagonista de esta historia, fue primo de Bernardo Garza Sada, quien ocupara la presidencia de Alfa de 1973 a 1994.Después de sus años de servicio en ese grupo se fue a la UDEM, donde conoció a Federico Sada y permaneció en sus empresas y las de sus hijos por 17 años.
Tenía tres jefes: Manuel y Hernán Sada Gómez -fundador del Club Campestre- abuelo del hoy famoso (para mal) Grillo Sada; Alejandro y Salvador Sada Gómez. Salvador no tenía hijos y se hicieron muy amigos. Sus tres jefes y sus familias tenían una gran cultura de negocios, educación y específicamente de lo relativo a la rama de la salud y la atención médica.
A ellos les gustaba mucho la historia, lo mismo que a Felipe Benavides, el patriarca de las farmacias que todavía llevan su nombre y cuya historia es tremendamente dura respecto a cómo su familia perdió el control de dicho negocio, que llegó a ser emblemático de Monterrey y uno de los primeros en el campo de la salud.Armando les daba batería en ese tema, en especial a Felipe.
Volviendo a los hermanos Alejandro y Salvador, la esposa de éste último tenía la inquietud de crear un fondo (entonces no había fideicomisos) para apoyar la educación. Armando le sugirió destinar ese dinero a la creación de un hospital, pues el ITESM y la UDEM ya escalaban niveles y reconocimientos internacionales en el terreno de la educación profesional. Entonces, la esposa de Salvador le dice a Armando: “Voy a hablar con un primo mío para darle forma a la idea del hospital”. Ese primo resultó ser uno de los Milmo (¿recuerdan ese apellido en el Episodio XX de esta Serie?)
La señora formó un equipo entre ella, Milmo y Armando para fundar el hospital (que vendría a ser el San José, antecedente directo del Zambrano Hellion). Pero Armando fue diagnosticado con una úlcera diabética que le afectó su pierna izquierda.
Lo normal hubiera sido que se atendiera en el naciente San José, pero su comadre, Rebeca Buerón (una de las propietarias originarias del Hospital Muguerza) lo convenció para que se tratara en ese lugar durante dos años, logrando contener el avance de la enfermedad a grado tal que fue dado de alta en forma satisfactoria, merced a la calidad de los médicos que lo trataron y a la alta tecnología de los equipos.
Todo iba muy bien, hasta que de pronto le da un dolor muy fuerte en el cuello, producto de sus años (1955 y 1956) como jugador de fútbol americano (era tackle y centro, que son de las posiciones más golpeadas en ese deporte), tal cual quedó explicado en el episodio anterior. A las 12 de la noche de hace exactamente dos años y tres meses, fue trasladado de urgencia al hospital.
Armando había pedido al chofer de la ambulancia que lo llevaran al Muguerza, pero por lo alarmante del dolor, terminaron llevándolo al Zambrano Hellion. Entonces, en vez de llevarlo a donde él se sentía totalmente seguro a donde siempre había ido (el hospital Muguerza de su comadre Buerón) lo trasladaron al Zambrano Hellion del TecSalud, donde Guillermo Torre-Amione es vice presidente.
La cedo la palabra para que termine de platicarnos su historia, según consta en la grabación que hice, con su plena autorización:
“En el área de emergencias caigo con un cabrón que antes de verme comenzó a decirme que necesitaba no sé cuántos estudios. Y yo le decía: ´Pero si nada más me duele el cuello´. No me hicieron caso. A lo mejor ni siquiera sabían quién era yo (por mis estrechas relaciones con los fundadores del San José). De pronto, uno de esos imberbes se queja con mi esposa, diciéndole: ´Su marido está muy encabronado´. Y ¿cómo no iba a estarlo, si me estaban haciendo una bola de chingaderas. Entonces, me bajé de la cama. ¿Y qué crees que hicieron los hijos de la chingada? ¡Me amarraron a la cama!
Según uno de mis hijos, me inyectaron morfina y no sé qué tantas madres. Así me tuvieron. Durante 21 días. Nunca me dijeron qué tenía. Nunca supimos por qué me inyectaron tanta chingadera. Solamente supimos que un tal Martín Hernández estaba detrás de todo. Decían que era un chingón pero nada de eso, era uno de los mafiosos de Torre-Amione.
Me hicieron fregadera y media. No te imaginas. Son una bola de desgraciados. Yo entré caminando al Zambrano Hellion y salí inválido y hasta ahora, sigo inválido.Traté de demandarlos pero en esos momentos no pude reunir los elementos probatorios porque esa mafia cabrona se protegían unos a otros.
Angel Martínez Ponce de León, un especialista que fue director del área de neurología en el Hospital Universitario, me había atendido de un infarto cerebral. Fue a visitarme el primer día y después de revisarme me dijo: ´Tú no tienes nada´. Me aseguró que había salido bien librado del infarto cerebral y que lo que me ocurría en el Zambrano Hellion no se relacionaba para nada con eso.
El primer incidente:
Tres meses antes me sucedió otro incidente en el Zambrano Hellion: Viendo perfectamente con los dos ojos, salí ciego, al ponerme en manos de un oculista u oftalmólogo -de las huestes de Torre Amione- un hijo de la chingada que se llama Patricio Rodríguez, sobrino de Gustavo Valdés Flaquer, ´La Terca´y primo hermano de Mariana Rodríguez, esposa del gobernador de NL.
Ese fue otro error que cometió la mafia cabrona que maneja ese hospital. Me quemaron el nervio óptico con un láser mal aplicado por un chamaco vestido de médico con el emblema del TecSalud en su uniforme”.
