Andy o AMLITO está en una situación muy crítica: no tiene visa para entrar a los Estados Unidos; para acabarla de amolar: sabe que, donde se presente, será espiado y hasta filmado; tiene conciencia de que lo que diga en su precampaña, porque eso es lo que hará en sus visitas de casa por casa en el distrito electoral de Tabasco, que pretende representar, con vista a gozar de inmunidad, será filmado y grabado. Que, si sale del territorio nacional, sabe que existe la posibilidad de que haya una ficha roja, por virtud de la cual sea detenido y entregado a las autoridades para ser juzgado.

México es muy bonito y extenso, lo es a condición de que, personas como él, tengan la posibilidad de salir y de visitar otros países. De no ser así, a pesar de la belleza y amplitud del país, tener las fronteras como prisión, debe ser difícil de aceptar y hasta trágico tener que soportar, sobre todo teniendo, como se dice de él, mucho dinero.

Viendo las cosas fríamente: el hecho de que alguien sepa que es espiado en todo momento; que haga lo que haga, entre a donde entre, compre lo que compre, coma lo que coma, será registrado, debe de ser, aparte de muy desgastante, ofensivo.

Tener conciencia de que hay gente interesada en gastar grandes sumas de dinero para filmarlo durante cinco horas, debe de ser preocupante y hasta desgastante. Y, lo más grave: así como fue filmado, dada la nueva tecnología, no sería de dudar de que también se haya grabado lo que hablaron y, esto, por donde se le vea, es muy delicado. Seguro que los que lo acompañaron no fueron a comentar la película Troya u otra. El que los comensales hayan fumado y tomado tanto alcohol es signo de que estaban preocupados. De hacerse pública la conversación, pobre de ANDY y trágico para los empresarios con los que se reunió, compartió la cena y la borrachera. Éstos, con qué cara van a presentarse ante los accionistas de sus empresas.

Alguien está interviniendo las llamadas que hizo: por ello supo el lugar, la hora de reunión y quiénes asistirían a ella; ese alguien cuenta con el interés y el dinero para espiarlo, seguirlo, contratar al personal y el equipo con el que se realizó la filmación. La pila de un celular común y corriente no dura cinco horas ni tiene el alcance que se ve que tiene el que filmó lo que ha trascendido a la opinión pública. A todas luces se ve que fue una filmación profesional y con el apoyo de tecnología de punta.

De haberse grabado también las conversaciones, pronto sabremos de lo que se habló en la reunión. Debe de ser muy preocupante para los participantes el que trascienda y, una vez que esto suceda: difícil formular desmentidos.

A mucha distancia se ve que el tal Andy, por sí, es un higadito. Por méritos propios es insoportable. Esa circunstancia, aunada al hecho de ser hijo de su papá, ha de ser dramático. Sabe que es y será repudiado en donde se pare fuera de su casa o de las oficinas de Morena. Él, ante el temor de ser secuestrado por caza recompensas, debe de aparentar pernoctar en un lugar y amanecer en otro.

Esperemos a ver cómo le va con sus electores ahora que está en campaña. Seguro que las muestras de simpatía, auténticas o fingidas, que reciba, únicamente serán publicadas para consumo de Morena; en cambio, los signos de repudio o animadversión, sí ameritarán de una difusión a nivel nacional. En el fondo, para Morena, su candidatura es gravosa y hasta peligrosa.

Los morenos, antes de seguir adelante con su proyecto de eliminar las inmunidades constitucionales, deben pensar en Andy ¿qué van a hacer esa pobre criatura de Dios sin visa y sin inmunidad? Nuestra presidenta, que fue quien planteó la posibilidad de suprimirlas, antes que aspirar a instaurar un México igualitario, en el que todos seamos iguales ante la Ley, se debe poner a pensar en los hijos de su mentor. Sólo por ellos son justificables las inmunidades.

Los privilegios son factores de desigualdad, por eso son temporales, expresos, reducidos y de interpretación estricta. En los países en donde aún se conservan son factor de irresponsabilidad y hasta de abuso. En un estado de Derecho no tienen razón de ser. Tienden a desaparecer.

En una sociedad como la mexicana, las desigualdades, son explicables y hasta justificables: algunos seres, como lo son los Amlitos, por razón de su ascendencia: hijos, nada menos que del autor y propulsor de la cuarta transformación, son superiores a nosotros los mortales comunes y corrientes. A ellos no se les debe aplicar la Ley a secas; necesariamente se debe distinguir.

¿A donde va a ir Andy a gastar el poco dinero que tiene? ¿cuándo va a poder visitar y disfrutar las casas y departamentos que se dice que adquirió en territorio de los EUA. ¿A dónde va a ir gastar las divisas que con el sudor de su frente ganó en buena ley? El que se le haya revocado la visa es a todas luces un acto violatorio de nuestra soberanía.

Buena culpa del estado de cosas en las que se encuentra Andy se las debe a su papá: AMLO. Este se la pasó predicando la austeridad republicana, la pobreza como virtud y la austeridad como sello de su persona y de la administración gubernativa que encabezó. Sus allegados, antes pobres, sin que él lo supiera, terminaron practicando lo opuesto. AMLO, en su hacer como gobernante hizo todo lo contrario de lo que predicó para llegar a la presidencia de la República.

El pobre e inocente de AMLITO ha de estar que no lo calienta ni el sol de Tabasco. Por razón del acoso de que es objeto, está obligado a permanecer encerrado en su insignificante finca, con el temor de que todas sus comunicaciones sean intervenidas y aún grabadas. No me gustaría estar en su lugar.

El autor es catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana.