Recién en Morelia se ha celebrado la Feria Internacional del Libro y la Lectura, en esta edición el país invitado fue Marruecos, la exhibición y presentación de obras fue un asunto cotidiano del 25 de septiembre al 4 de octubre. La oportunidad para deambular entre los textos y editoriales, siempre habrá la posibilidad de un consumo cultural que será gratificante en estos tiempos tan complejos que nos ha tocado vivir.

Las letras son ese vehículo que nos suele conducir a un buen destino para tener mayores elementos para la interpretación de la realidad, es desatar la imaginación a través de las líneas que en muchos casos se invisten de metáforas para brindar esa emotividad a las lecturas.

Recuerdo que hace muchos años, en mi etapa de bachiller leí un libro de Fernando Savater que me cautivó: Política para Amador. En ese ensayo dedicado a su hijo trata de la importancia de esa ciencia de aproximaciones tan presente en todos los tiempos porque va aparejada a la condición humana, en lo que parece no habrá variaciones.

Fernando Savater corresponde a la generación de posguerra, aquella que nació en la vieja Europa ajada por la Segunda Guerra Mundial, la misma que atestiguó los estragos producidos por la garra del autoritarismo atroz. En la década de los años sesenta se dibujaban los primeros signos de una nueva toma de conciencia, el Mayo Rojo de París impregnaba de poesía las calles, los aforismos se podían leer en los muros mientras episodios trágicos se suscitaban en la ciudad Lux.

Savater fue parte de aquella generación que hablaba de pacifismo en una España que, de súbito, retornaba a la Edad Media de la mano y fusil de Francisco Franco para vivir en la penumbra, aunque fuese primavera. La atroz dictadura que pretendió demoler a la maravillosa generación del 27 en la península ibérica.

Si es una grata tarea leer a Savater es aleccionador releerlo, a mis alumnos de la materia de Política, en la licenciatura de la Facultad de Derecho, les he invitado a conocer su obra para comenzar con Política para Amador, en el citado libro nos refiere que aquel griego que no se involucraba en el tratamiento de los problemas de la comunidad era calificado de idiote, de allí proviene la palabra idiota.

Se pueden leer todas sus obras, por ejemplo, Los diez mandamientos en el siglo XXI, El valor de educar, Los siete pecados capitales; entre otras obras que nos indican el santo y seña de un gran pensador que espero no deje de escribir porque en tiempos como los actuales la inteligencia resulta imprescindible.

Siempre es posible volver a los libros porque es un retorno por el camino de lo sensible, lamentablemente nuestro país no se distingue por contar con legiones de lectores, más allá de algunos esfuerzos en diferentes niveles de gobierno que parecen ser aislados y no por sistema necesariamente.

De acuerdo con la información de los organizadores, gobierno municipal, de la Feria Internacional del Libro y la Lectura en Morelia se vendieron 131 mil libros que representa una derrama económica de 27 millones de pesos.

La literatura es una de las bellas artes que está al alcance de la mano y de la vista, siempre será recomendable como necesaria.