Por segunda ocasión, sindicatos, organizaciones sociales, campesinas e indígenas, así como movimientos urbano populares, colectivos, cooperativas, defensores de derechos humanos y comunidades estudiantiles y académicas, se dieron cita en las instalaciones del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), los días 23 y 24 de octubre pasado, para realizar el Segundo Encuentro para el Diálogo Nacional de Organizaciones y Movimientos Sociales.

El encuentro reunió a 344 participantes de 95 organizaciones, provenientes de 19 Estados de la República Mexicana, dando continuidad a la agenda de compromisos ya establecidos en el Primer Encuentro llevado a cabo el 18 y 19 de marzo pasado, donde se pactó marchar hacia la construcción de la unidad y articulación de las luchas populares frente a las injusticias y ataques contra los derechos de la clase trabajadora, al permitirse la subsistencia del modelo neoliberal.

Con la instalación de cuatro mesas transversales de discusión, se abordaron temas tales como: Territorio, agua y bienes comunales, analizando la defensa del territorio, la lucha ambientalista y la defensa del agua. De igual forma se instaló una mesa de análisis para la relación entre el capital y trabajo, abordando la situación de los sindicatos, el trabajo en el campo y la ciudad, la digitalización y automatización, los derechos laborales, salario justo, jubilaciones y pensiones, así como las AFORES.

Como parte del tercer tema se expusieron las condiciones para la reproducción de vida, abordando la soberanía alimentaria y energética, lo mismos que rubros como la vivienda, salud, educación, ciencia y cultura. En la mesa 4, se habló de la caracterización del modelo económico, en asuntos como el libre comercio, el T-MEC, la deuda pública, reforma fiscal e inversiones extranjeras.

Una de las consignas que imprimieron el sello del sentir del pueblo trabajador, fue: “¡Gobierne quien gobierne, los derechos se defienden¡”. Esto en razón que a pesar de acumularse tres décadas de resistencia y movilización ante los embates de los gobiernos del PRIAN, el modelo político que les ha sucedió ha terminado guardando cierta similitud al mantener intocable e inalterable el funcionamiento del sistema capitalista salvaje que predomina en el mundo.

De los acuerdos alcanzados, destaca la necesidad de impulsar un frente único desde las bases de las organizaciones sociales y sindicales para avanzar en un programa y una estrategia de lucha de la clase trabajadora, buscando inclinar la correlación de fuerzas tanto en el terreno político como legislativo para impulsar reformas que realmente beneficien a las clases populares.

También, en el Plan de Acción se acordó marchar con el SME y la Asamblea Nacional de Usuarios de la Energía Eléctrica (ANUEE), cada once de mes y respaldar la lucha de las madres y padres de los estudiantes desaparecidos en la Norma Rural de Ayotzinapa, Isidro Burgos.

Importante destacar que a pesar de la vital importancia que representa para la izquierda en nuestro continente, el reciente triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva, en Brasil, no puede soslayarse el avance de la derecha a nivel internacional, lo que debe implicar un cambió de rumbo para atender las demandas de la población en los países que se dicen progresistas, como es el caso de México.

De ahí la impostergable tarea de lograr acuerdos y consensos para articular un movimiento social que nos permita incidir en la definición del rumbo de nuestro país. Indudable que tras estos encuentros se avanza con pasos firmes, pero deberá seguirse adelante en unidad y con la plena conciencia de no bajar la guardia en la solución de nuestras demandas.