Desde el 8 de octubre, trabajadores del IMSS bloquean vialidades en varios estados. Exigen un aumento salarial de 10%, abasto suficiente de insumos médicos y la renuncia de Rafael Olivos, líder del sindicato. Según fuentes oficiales, las movilizaciones reúnen en promedio a mil 400 personas al día en 12 estados y 20 puntos. El 13 de octubre habrá marcha nacional y el 14 una consulta sobre el aumento. La pregunta de fondo es cuántas quejas de pacientes por falta de medicinas están realmente documentadas.

Un conflicto laboral con una causa compartida

El detonante es salarial y sindical. Las protestas surgieron por el rechazo a un incremento de 2.9% al salario tabular, parte de una propuesta de 6.8% aprobada por el congreso del propio sindicato. El desabasto se suma como reclamo, pero no es el origen del paro.

La presidenta reconoció que las demandas laborales son legítimas, pero consideró que las denuncias sobre suministro son un asunto independiente, que debe revisarse en cada unidad médica. Los trabajadores sostienen lo contrario. Reportan que a veces carecen hasta de material básico de curación. Que el personal y los derechohabientes enfrenten la misma carencia no convierte las dos causas en una sola. Esa fusión sirve políticamente a ambos bandos, y por eso conviene examinarla.

Lo que sí está contado

No existe un registro público oficial de denuncias “comprobadas”. La fuente sistemática más amplia es el colectivo Cero Desabasto, que recibe reportes de pacientes y organizaciones, aunque no se informa que cada caso se verifique individualmente. Entre 2019 y el 16 de julio de 2026, acumuló 12 mil 974 reportes, 270 de ellos en 2026.

La distribución entre instituciones, de 2022 a 2026, es esta:

  • IMSS ordinario: 2 mil 11 casos de carencia de medicamentos, insumos y material de curación.
  • IMSS-Bienestar: 1,213.
  • ISSSTE: 432.
  • Pemex y Sedena: 23 y 22.

En 2023, la plataforma registró 1,282 denuncias. Son cifras de reportes documentados, no de hechos acreditados ante una autoridad.

La escala real está en las recetas

Los reportes miden una fracción mínima del problema. La unidad que importa es la receta no surtida. En 2023, no se surtieron 7,503,818 recetas en hospitales e institutos públicos. En el IMSS, las recetas sin surtir pasaron de 1.47 millones en 2018 a 22.06 millones en 2021, bajaron a 12.54 millones en 2022 y, según el propio Instituto, fueron 4.53 millones en 2024.

Miles de reportes frente a millones de recetas muestran que la mayoría de los pacientes no denuncia. Por eso la caída de 2026, con 270 casos a mitad de año frente a 1,282 en todo 2023, no prueba que el problema se atenúe. Puede reflejar solo un menor uso de la plataforma.

Cifras en disputa

El gobierno reconoció en marzo un margen de desabasto cercano a 3%. El 10 de octubre, el director del IMSS admitió un faltante de 6% en recetas completas y ofreció atender reportes en 36 horas. La cifra se duplicó en siete meses sin que se explique la diferencia.

En el extremo opuesto, una intervención legislativa de oposición habló de 82 millones de recetas no surtidas. Los datos del colectivo revisados aquí no corroboran esa cifra. Debe tratarse como afirmación política, no como dato verificado.

Un indicador que puede mejorar sin curar

Hay una contradicción de diseño. El gobierno prepara en IMSS-Bienestar un sistema digital que bloqueará recetas de fármacos fuera del catálogo autorizado de cada unidad. Si el médico solo puede recetar lo disponible, el porcentaje de recetas surtidas sube, pero el paciente sigue sin el fármaco que necesitaba. Es una inferencia de este análisis, y solo los datos abiertos por unidad médica pueden confirmarla o descartarla.

Lo que falta

La conversación pública oscila entre un 3% oficial y 82 millones opositores, sin una cifra auditable. Mientras no se publiquen datos por hospital, con receta, fecha y fármaco, las quejas seguirán siendo anécdotas para unos y evidencia para otros. La consulta del 14 de octubre definirá si el conflicto laboral se enfría, pero no resolverá el abasto.