El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue fundado en México el 19 de enero de 1943 por decreto del presidente Manuel Ávila Camacho, y comenzó sus operaciones reales en 1944. Según los relatos que se encuentran en la página del propio organismo, comenzó con un equipo reducido de 207 empleados, un subsidio federal inicial y sus primeros sanatorios y consultorios. Con el paso de las décadas, pasó de atender a un sector pequeño a cubrir a decenas de millones de mexicanos con servicios médicos, pensiones, guarderías y prestaciones sociales. Para darnos una idea, en 1980 contaba con 1.85 camas por cada mil adscritos, actualmente cuenta con 39,600 camas para cerca de 63 millones de adscritos, siendo aproximadamente 0.63 camas por cada mil adscritos.
El IMSS funciona bajo un modelo tripartito donde aportan los trabajadores, los patrones y el Estado para garantizar la solidaridad y la seguridad social. Del presupuesto resultante, se pagan sueldos de todo el personal, insumos para el funcionamiento de cada clínica y hospital, los tratamientos de cada usuario, las pensiones y jubilaciones, la infraestructura (mantenimiento e inversión). Para darnos una idea, el sueldo base oficial según el tabulador del Contrato Colectivo de Trabajo del IMSS fija un salario base bruto inicial para médicos especialistas de aproximadamente $12,458 pesos mensuales, el salario mínimo es de $9,582.47 pesos mensuales. Los médicos especialistas de medicina familiar, por ejemplo, atienden a 25 pacientes por turno de 8 horas, es decir 1 paciente cada 20 minutos,
También es cierto que la historia del Instituto está tapizada de eventos de corrupción como compra por medio de adjudicaciones directas, desvío de recursos destinados al mantenimiento de los equipos, compra de medicamentos o insumos a sobreprecio, además de las irregularidades en pensiones y jubilaciones. Se requiere plantear controles y auditorias regulares para lograr transparentar el uso de los recursos dentro de la institución.
Las actuales manifestaciones del personal del IMSS se concentran en demandar un aumento salarial del 10% frente al 2.9% que se les ha ofrecido (considerando que se prevé que el salario mínimo aumente entre un 10 y 12% como ha sucedido en años anteriores), reclamos relacionados con el abasto de medicamentos materiales clínicos y equipos médicos en mal estado u obsoletos, y la saturación laboral, es decir que cada vez deben atender a más personas sin que la plantilla de personal crezca en la misma medida que los usuarios; además de demandas sindicales relacionadas con la dirigencia. Todo esto sucede en el contexto de la consulta sindical del 14 de octubre.
Si bien las manifestaciones actuales responden a tiempos del quehacer político del sindical, es un hecho que la situación de atención a la salud de los trabajadores se ha visto comprometida de forma superlativa desde las políticas de salud del gobierno a cargo de Morena.
No podemos dejar de lado los reclamos de los familiares de niños con cáncer que han manifestado reiteradamente la falta de medicamentos y de tratamientos para sus hijos, en el contexto de eventos que se han mediatizado sobre las infecciones en los hospitales que han provocado la muerte de neonatos en Durango y en Jalisco que generan una gran indignación en la población. Dando una impresión de indolencia ya percibida en otros rubros por parte de nuestros gobernantes.
Sirva este artículo para manifestar el apoyo a los trabajadores del Seguro Social para que sus condiciones laborales y de atención a la salud de todos los adscritos sea digna.
