La tabla oficial del FMI (Perspectivas de la economía mundial, octubre de 2026) confirma el contraste: México crecería 1.5% en 2026 y 1.8% en 2027, frente a 3.1% y 3.4% del producto mundial. Es el 48% y el 53% del ritmo global. Pero el cuadro país por país muestra matices que ni el discurso de rezago ni el de resiliencia recogen por completo.
Lo que dice la tabla, país por país
México queda por debajo de los grandes bloques con los que suele compararse. Las economías emergentes y en desarrollo avanzarían 3.7% y 4.4%, y las emergentes de Asia, 5.1% y 4.9%. China crecería 4.5% y 4.0%, e India 7.0% en ambos años, en base de ejercicio fiscal; en año calendario sería 7.4% en 2026. Estados Unidos mantiene 2.3% los tres años. América Latina y el Caribe crecería 2.3% y 2.5%, y Brasil 2.2% y 1.9%.
Pero México tampoco está en el fondo. Supera a la zona del euro (1.1% y 1.2%), Alemania (1.3% y 1.1%), el Reino Unido (1.3% y 1.2%), Canadá (1.1% en 2026), Japón (0.7%), Francia (0.4%) e Italia (0.8%). La excepción europea es España, con 2.5% y 1.8%. En 2027 México (1.8%) casi alcanza a Brasil (1.9%) y empata con el promedio de las economías avanzadas (1.8%).
Una aceleración rara en un mundo que frena
El dato menos comentado es el cambio de trayectoria. Entre 2025 y 2026, el producto mundial baja de 3.5% a 3.1%, China de 5.0% a 4.5%, India de 7.8% a 7.0%, América Latina de 2.5% a 2.3% y Brasil de 2.3% a 2.2%. México sube de 0.5% a 1.5%. Es una de las pocas economías de la tabla que acelera.
Los defensores de la política económica tienen aquí su mejor argumento: el país sale de un año casi estancado. Pero el punto de partida pesa. Según un cálculo propio con las cifras de la tabla, el crecimiento acumulado de México entre 2025 y 2027 sería de cerca de 3.8%, frente a 7.5% de América Latina, 10.3% del mundo y 13.1% de los emergentes. Acelerar desde casi cero es una recuperación, no una convergencia.
Una economía mundial dividida
El resumen ejecutivo del FMI explica que la estabilidad de los promedios oculta un reparto desigual: ganan los países ligados al auge tecnológico y los exportadores de energía lejos del conflicto, y pierden los importadores de energía poco conectados a esa cadena. La tabla lo refleja en el extremo: Oriente Medio y Asia Central se contraen 0.3% en 2026 y rebotan 6.3% en 2027, y Arabia Saudita pasa de 4.6% a –3.3% y luego a 7.9%.
México ocupa una posición intermedia. Su avance depende de las exportaciones, en un entorno donde el propio FMI advierte que la incertidumbre comercial limita la actividad. Que las exportaciones sostengan el crecimiento mientras la demanda interna no lo impulsa es una fortaleza frágil.
El elogio y la advertencia
El FMI recomienda planes creíbles de consolidación fiscal, apoyos temporales y focalizados, y una política monetaria ajustada a cada caso. Es un consejo que el gobierno puede citar a su favor. Pero el informe advierte también que una reevaluación de la rentabilidad de la inteligencia artificial podría recortar la inversión y endurecer las condiciones financieras en las economías integradas en esas cadenas. Si parte del impulso exportador mexicano depende de ese ciclo, la mejora de 2026 está expuesta al mayor riesgo del propio informe. Esa conexión es una inferencia de este análisis, no una conclusión del organismo.
Dos lecturas en tensión
Los defensores señalarán que México supera a Alemania, Canadá y Japón y que acelera cuando casi todos frenan. Los críticos responderán que el relevante es el promedio de los emergentes, no el de los avanzados, y que a este ritmo la brecha con ellos se amplía: de 2.2 puntos en 2026 a 2.6 en 2027.
¿Es suficiente acelerar desde casi cero cuando el mundo avanza al doble de velocidad?
Cifras por país (PIB real, variación anual, %) — Fuente: FMI, WEO octubre de 2026

