México se ubicó en el primer lugar regional del Atlas de Políticas de Anticoncepción en América Latina y el Caribe 2026 con un puntaje de 95.6 por ciento, tras evaluarse las decisiones gubernamentales, el marco normativo y el financiamiento público en 33 países. La distinción fue presentada durante la tercera edición del foro “Diálogos por la Anticoncepción y la Planificación Familiar”, donde autoridades sanitarias, organismos internacionales y organizaciones civiles analizaron los avances en la materia. A pesar del respaldo institucional y legislativo del país, las instituciones participantes advirtieron que persiste una brecha crítica en el uso efectivo de los métodos anticonceptivos, principalmente entre la población joven.
Los datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica del INEGI revelan que, si bien el 98.7 por ciento de las mujeres mexicanas de 15 a 49 años conoce al menos un método anticonceptivo, la prevalencia de uso en adolescentes de 15 a 19 años sexualmente activas se sitúa apenas en el 60 por ciento. Este grupo poblacional representa la tasa de utilización más baja del país, aun cuando se registró un incremento respecto al 59.9 por ciento reportado en 2018. Entre las mujeres de 20 a 24 años, la cifra de uso alcanza el 68.2 por ciento, frente a un promedio general de 74.5 por ciento en la población femenina fértil sexualmente activa.
Especialistas del Foro Parlamentario Europeo para los Derechos Sexuales y Reproductivos y representantes del Fondo de Población de las Naciones Unidas destacaron que México cuenta con una base normativa e institucional sólida, la cual incluye cobertura pública de anticoncepción de emergencia, métodos reversibles de acción prolongada y directrices vigentes de planificación posparto. No obstante, enfatizaron que el principal reto consiste en erradicar los estigmas y las barreras culturales que impiden que el conocimiento teórico se traduzca en el ejercicio pleno de los derechos sexuales.

La discusión cobra mayor relevancia en medio de la transición demográfica nacional registrada por el INEGI, donde la tasa global de fecundidad bajó de 1.9 hijos por mujer en 2019 a 1.2 en 2024, con notables disparidades regionales como la Ciudad de México con 0.8 e entidades como Chiapas con 1.8. Directivos del Centro Nacional de Equidad de Género, Salud Sexual y Reproductiva reafirmaron que la prioridad del sector salud será consolidar la distribución oportuna de los insumos y fortalecer la coordinación interinstitucional para garantizar la gratuidad y el acceso continuo a los métodos en todo el territorio.
