Oposición y sociedad tienen una responsabilidad ante la historia: rescatar a México de un régimen criminal. Mostrar miedo, apatía o apostar a que otros liberen al país de una pandilla sólo hará más fuertes a quienes llegaron al poder para asaltar a la nación.
PAN y PRI comienzan a entender la importancia y necesidad de ir unidos para derrotar a una organización política que —bajo el nombre de Morena—, representa los intereses del narcotráfico.
Hasta ahora las dirigencias de Acción Nacional y del Revolucionario Institucional han hablado de ir con un solo candidato en estados y municipios donde las condiciones lo permitan.
Ahora falta que vayan por lo más importante: Por un pacto de unidad nacional que trascienda lo electoral para recuperar y reconstruir a la República.
La República como sinónimo de democracia, división de poderes y Estado de derecho. Como vía para reestablecer los principios de libertad, respeto a la diversidad y la legalidad.
En un contexto de emergencia nacional México exige decisiones urgentes. Necesita que PAN, PRI y el naciente SOMOS anuncien a la brevedad un acuerdo con la sociedad para salvar a la nación.
Es apremiante que oposición lance ¡desde ya! Una potente señal de unidad para que la ciudadanía se inspire en ese ejemplo y el país entero —el que no esté con Morena— persiga el mismo objetivo: votar para quitar a la “narcodictadura” la mayoría calificada en la Cámara de Diputados.
Al mismo tiempo que denunciamos las tropelías de un proyecto inepto, corrupto, e indecente que se nutre en las ubres del crimen organizado, es conveniente demostrar al electorado que la oposición tiene planos de navegación para llegar a un México moderno, democrático y liberado del crimen.
Para decirlo metafóricamente: Sólo un pacto de unidad fundacional puede sacar los puñales que López Obrador, Claudia Sheinaum y los cárteles han clavado en el corazón del país. Cuchillos con los que han descuartizado la independencia del Poder Judicial, la autonomía de los órganos electorales y el desarrollo económico.
Todas las condiciones están dadas para derrotar a Morena. Es un partido que se pudre en su mismo excremento, en su mediocridad y mentira. Sólo falta un ingrediente para sepultarlo en las mazmorras de la historia: Que partidos de oposición y sociedad se tomen de la mano.
La llamada Cuarta Transformación ha dejado víctimas regadas por todo el territorio. Hay dolor no solo en las madres buscadoras. También lo hay en los obreros, agricultores, transportistas, pescadores, médicos, enfermeras, jueces, padres de familia, enfermos, jóvenes e indígenas.
México es una nación que sufre y llora. Está atada y amordazada, recluida en un campo de exterminio esperando ser enterrada en una fosa clandestina.
PAN-PRI y SOMOS tienen hoy la obligación política de ser los voceros y defensores a ultranza, sin reservas y hasta sus últimas consecuencias de una población damnificada a causa de un narco régimen que llegó al poder con la única finalidad de permanecer de manera vitalicia en él.
No será Estados Unidos. No será el azar. No será el “aire de los tiempos” los que salven a México. Será la capacidad moral de los mexicanos la que decida echar del poder a un partido que nació para atracar a la república.
