Ricardo Muñoz Munguía
(Segunda y última parte)
La novela de Juan Pablo Villalobos trazada en primera persona, por el niño Orestes, entre sus virtudes está la de crear, o contagiar, la atmósfera de una visión infantil. Es así que nos enteramos de los extraterrestres y presenciamos una aventura. Por otro lado, el sentido de pérdida es una sensación punzante ya sea por las personas, ya sea por el patrimonio; en sí, otro rasgo para sostenernos hasta el final de las páginas.
No podemos soslayar el humor que enmarca la obra de Villalobos, pues el que utiliza es de una precisión sumamente delineada. Con ese atractivo humor, si nos permitimos un receso en el libro, volvemos a él con ese sabor fresco de la risa. Y volvemos al escenario donde abundan las vacas y las quesadillas, las inquietudes provocadas por las clases sociales…, lo que los hace suponer que no están en un lugar normal, como el caso de los tíos del protagonista: “los cuales vivían en el centro, como la gente normal”, y no en el “cerro”. Son escenarios de las derrotas de los abuelos, de los padres, quienes vivieron la guerra entre el clero y el gobierno.
Sin ser esencial para el que entre a las páginas de la novela, debemos mencionar que el extenso título al volumen que hoy nos ocupa, Si viviéramos en un lugar normal, no es de lo más acertado, no sólo por su extensión sino porque mínimamente hace una referencia pues recordemos aquello de que “toda persona es una novela”, y, por ende, cada quien puede decir de sí que no es un lugar normal donde habita. Por otro lado, también, vale la pena traer a cuenta las opiniones de que “lo que importa es lo que se cuenta” o “lo que importa es cómo se cuenta”. Lo mejor serían ambas cosas, sin duda. Y, también digámoslo, la novela de Juan Pablo es de un excelente manejo narrativo, es su mejor rostro. Por ello, ese sello narrativo de Juan Pablo Villalobos, es la mejor invitación a un “lugar normal”, donde la ficción y la realidad lanzan sus ecos.
Juan Pablo Villalobos, Si viviéramos en un lugar normal. Anagrama (Narrativas hispánicas), México, 2012; 190 pp.

