Juan Antonio Rosado
(Segunda y última parte)
Entre las técnicas para lograr una buena comprensión, se encuentra la identificación de información relevante para nuestros objetivos. No todo es fundamental en un texto. A menudo hay reformulaciones, aclaraciones, precisiones, ejemplificación, repetición. Todo esto es esencial para la comprensión, pero más esencial es que el lector pueda identificar la idea central en un párrafo o secuencia, sintetizarla o resumirla sin falsearla. Compactar un texto nos va volviendo críticos en la medida en que tenemos que ejercer un criterio para seleccionar elementos relevantes. En Programas de comprensión de textos: bases psicopedagógicas para su evaluación y diseño (Cádiz, 1996), Daniel González Manjón y Ángel Marcilla Fernández proponen distintas técnicas y estrategias de procesamiento de la información. Se refieren a la inferencia, a la definición del tema básico, al hilo conductor, entre otros aspectos.
Para comprender un texto, no sólo es necesario conocer su vocabulario (sobre todo cuando se trata de jerga especializada), sino también es fundamental mantener una buena relación con la sintaxis de nuestra lengua (los significados propios de los conectores y el modo en que se relacionan entre sí las oraciones), así como con los aspectos semánticos que intervienen en el contexto, incluido el universo denotativo o connotativo (simbólico) del que participa. Siempre es conveniente trazar esquemas y —si el libro es nuestro— subrayarlo, teniendo en cuenta que, como afirma Humberto Eco, subrayar todo y no subrayar nada es lo mismo. El trabajo de selección obedece a los fines que nos hemos trazado para leer, ya que el lector siempre busca algo. No hay lectura gratuita. Ya el hecho de pretender despejarnos o divertirnos obedece a un fin; buscar un mensaje o una crítica obedece a otra; despejar una curiosidad o sólo sentir placer estético son otras entre muchas, y varias pueden conjugarse. Cuanto más leamos (y con distintos fines), más competentes seremos para leer diferentes tipos de textos y apreciarlos o valorarlos de acuerdo con su tema y con el tratamiento que el autor hace de éste, pero también en cuanto a la cantidad y calidad de la información.

