Entrevista a Angélica Santa Olaya/Autora de Sala de esperas, cuentos y un pilón

Eve Gil

Angélica Santa Olaya (México, 1962) es una poeta y narradora que ha creado un público vasto en torno a su obra poética y narrativa, particularmente a través de sus publicaciones en internet. Ha sido acreedora a diversos premios nacionales e internacionales, y publicado en editoriales independientes. Su mayor logro hasta la fecha es el monólogo Virginia la lujuriosa que se representa desde hace varios años en un lugar de la colonia Roma. Recientemente ha publicado un libro bellamente editado titulado Sala de esperas, cuentos y un pilón (Eterno Femenino Editores, 2012) cuyo pilón es precisamente el antes citado monólogo.

Los relatos mejor logrados

“Quería hacer una reunión de relatos ya publicados en antologías de otros países de América Latina y Europa —señala la también conocida como «Alicia la necia», otro de sus personajes que también da título a su popular blog, alicialanecia.blogspot.com— y tenía el deseo de mostrar mi trabajo en prosa, pues realmente hasta este momento había publicado casi exclusivamente poesía, a pesar de que la narrativa es muy fuerte para mí, y realmente la disfruto.”

Respecto a la disparidad aparente en cuanto a los temas y la oscilación entre fantasía y realidad, señala Angélica: “Lo que hice fue elegir aquellos cuentos que tuvieran en común la espera. En todos los cuentos hay personajes que esperan algo: una situación, una persona, un estado de ánimo. Yo veo la vida como un conjunto de pequeñas salas de espera.”

Dos de sus relatos mejor logrados son los más realistas, pese a que lo fantástico se le da estupendamente: “El diploma de Margarita” y “La oscura metamorfosis de las mariposas”. Este último, sin embargo, tiene una fuerte carga onírica que amerita más de una lectura para convencernos de que el horror expuesto es tal como se percibe en primera instancia.

“Estos cuentos —dice— nacen de mi parte periodística. Soy licenciada en periodismo y uno no puede deshacerse de sus quereres; sigo escribiendo artículos y la inquietud por la realidad me persigue. Mis estudios de historia —es maestra en historia y etnohistoria— también han determinado mi punto de vista.”

“Ambos cuentos nacieron de notas periodísticas. Son casos reales. El de «El diploma de Margarita» lo leí más o menos en el 2000. La mujer que sufrió estas vejaciones se llama Margarita Miguel Manuel. Esa noticia me impactó tremendamente porque te das cuenta de cómo la mujer sigue siendo sujeto de minusvaloración, ataques, agresiones, de manera más indolente que injusta. Margarita tiene una hijita discapacitada y peregrinó por todas las instancias posibles para obtener una ayuda para la niña, y la mandaban a llamar a los eventos públicos nada más para retratarla con un diploma y demostrar, a través de esa farsa, que el gobierno hacía algo en beneficio de los necesitados, y en efecto, era el Instituto de las Mujeres el ejecutor de la farsa, lo cual hace todavía más paradójica la historia.”

“En «La oscura metamorfosis de las mariposas» se repite esa inquietud mía respecto a cómo las mismas mujeres maltratan a otras. Por supuesto no voy a generalizar, pero hay mujeres machistas y misóginas, que han sufrido en carne propia el machismo y una vez que se sienten empoderadas, ejercen violencia incluso sobre su mismo género. Estos dos cuentos son mi intento de comprender la violencia de la mujer contra la mujer.”

La nota que inspiró “La oscura metamorfosis de las mariposas”, explica Angélica, nunca se publicó ni se comentó, pero tuvo resonancia a través de Facebook, donde empiezan a emerger las cosas que se ocultan a los medios de comunicación, y aborda el caso de una manifestante de Atenco violada por una policía, otra mujer que solo pretendía humillarla. Pese a lo terrible que suena, Angélica logra un texto poético en medio de su brutalidad, del mismo modo que en el caso de “El diploma de Margarita” incita a la carcajada pese a que el drama pareciera no ameritarlo.

El pilón

“El humor —dice Angélica— nos permite sobrevivir a circunstancias incluso fatales, te lo digo por experiencia propia. Admiro muchísimo a autores que utilizan el humor como Juan José Arreola, que siempre te sacan una sonrisita, u Oscar Wilde, pero no es nada fácil, particularmente si refieres a hechos dramáticos.”

Angélica, cuyo esposo fue uno de los pilotos aviadores afectados por la quiebra de Mexicana, no habla por hablar cuando afirma esto. Actualmente, y en virtud de esta situación laboral, se ha visto forzada a emigrar con su familia a Arabia.

Respecto al espléndido “pilón” del libro, señala Angélica: “Es un pequeño monólogo que escribí hace algunos años como parte de una obra mayor que formó parte de un proyecto que abarcaba los siete pecados capitales. Sigue siendo presentado en un lugar de la colonia Roma. No, no me pagan regalías, pero me quedo con la satisfacción de que «Virginia la lujuriosa» anda por ahí. Es un personaje que quiero mucho por dos razones, una, porque el monólogo, aunque tiene tono de comedia, fue escrito en un momento de mi vida en que tenía muchos problemas personales, y es muy curioso que dentro de una situación difícil, de tristeza, haya surgido y le ha gustado tanto a la gente. Yo misma lo actué durante algún tiempo y la gente se quedó con el personaje.”

Sala de esperas no está disponible en librerías, pero puede comprarse a través de la editorial Eterno Femenino Ediciones. Los interesados pueden dirigir un mail a eternofemeninoediciones@gmail.com o llamar al teléfono 044 55 33 03 06 59