Romper viejas prácticas y dignificar a los maestros

Obdulio Ávila Mayo

La reforma educativa aprobada en diciembre del 2012 debería abrir las puertas a mayores oportunidades para que los niños y los jóvenes de México puedan caminar en condiciones de equidad hacia un mejor futuro; sin embargo, quienes ven en la evaluación y la transparencia grandes amenazas para sus intereses pretenden a través de discursos y movilizaciones frenar un cambio demandado por la sociedad desde hace varios años.

Durante el sexenio pasado, el gobierno federal empleó una estrategia integral que impulsó la infraestructura y la calidad en la educación, considerando también las limitantes que en materia económica, de salud, de seguridad y social obstaculizaban la evolución del sistema educativo mexicano. La administración que concluyó el 30 de noviembre del año pasado presentó acciones y propuestas encaminadas a garantizar el desarrollo pleno de los mexicanos a través de las herramientas y condiciones que eliminaran el rezago educativo y permitiera a los docentes seguir capacitándose y que sus méritos fueran reconocidos.

La cobertura educativa y garantizar el acceso a una educación de calidad es una responsabilidad del Estado y una exigencia ciudadana, un imperativo para que México tenga futuro y una oferta digna para quienes en el presente buscan esas herramientas que les permitan forjarse un mejor futuro y competir en su tierra y en el extranjero. Entre más mexicanas y mexicanos tengan la posibilidad de concluir exitosamente sus estudios sin que sus anhelos y proyectos sean puestos en una mesa de negociación o tomados como rehenes.

Los alumnos y los maestros merecen ser reconocidos por su esfuerzo, que las horas de estudio y la vocación sean valoradas en su justa dimensión. Con el Sistema de Servicio Profesional Docente, el ingreso, la promoción y la permanencia en el servicio, el mérito y la preparación serán los avales. La mejor herencia de cada docente será el conocimiento que haya sembrado en cada uno de sus alumnos y no habrá exclusión por beneficiar a ningún grupo o liderazgo.

La evaluación permitirá a quienes tienen la vocación de hacer patria a través de la enseñanza mejorar en su quehacer diario, medir incluso los avances de los programas y de la misma reforma. Las escuelas de tiempo completo fueron pensadas para los padres que debido a su jornada diaria se apoyan en la escuela para que sus hijos ocupen su tiempo en actividades que contribuyen a su desarrollo e incluso un mejor desempeño en el aula.

La educación es una reforma de fondo, que rompe con viejas prácticas y dignifica la labor de los maestros, de aquéllos que recorren distancias y demandan con la participación la transformación de México, que sueñan con trabajar en escuelas dignas y con programas que los apoyan y les permitan demostrar que los grandes hombres y mujeres de nuestro país han realizado sus obras y sus sueños inspirados no sólo por lo que se escribe sobre el pupitre sino por quienes diariamente preparaban lo mejor para proyectarlo en sus alumnos, para darle futuro a México.