Tendría que preocuparle a Camacho Quiroz y a Peña Nieto

René Avilés Fabila

No deja de ser interesante percatarse de una curiosa realidad. El PRI ganó de manera clara las elecciones federales y así condujo a Enrique Peña Neto a la presidencia de la república.

Al contrario, en la poderosa ciudad capital, por poblada y llena de valores culturales y bienes materiales, perdió escandalosamente. Beatriz Paredes apenas hizo campaña, consiguió un puñado de votos por los cuales obtuvo la embajada de México en Brasil (debe ser experta en samba y hará serio intercambio más musical que económico) y el PRI capitalino quedó en total orfandad. Tiene una precaria representación de trogloditas, incapaces y personas muy vistas y a duras penas pudo ganar Cuajimalpa, más por un milagro que por un trabajo serio, eficaz.

Tendría que preocuparle a César Camacho Quiroz y al mismísimo Peña Nieto que una ciudad tan densamente poblada le sea por completo adversa. Alguna vez, en una reunión de periodistas, un colega preguntó directamente por qué se han olvidado de la capital en un país que realmente es centralista y el punto clave para hacer política. Pero no tuvo respuesta razonable. Es, pues, una fábrica de votos que ejerce presión sobre los estados vecinos. Sin embargo, allí siguen sus oficinas empolvándose y en las peores manos.

Sé de muchos planes para tratar de recuperar el DF para el PRI, pero ninguno es serio. El gobierno federal piensa que se puede prescindir de la capital. Es como el tema cultural. La enorme infraestructura que en tal materia posee el país y que está asimismo centrada en el DF, es un tema que no parece preocuparle al presidente Peña Nieto, a lo sumo hizo una buena selección para manejar el INBA y el Conaculta.

Pero lo más preocupante para el PRI tendría que ser la recuperación del DF y nadie ve que haga algo por ganar las simpatías de los capitalinos. Aquí se mantiene la aversión que tantos años de dictadura principalmente ejercida en la capital, ha producido. Las universidades públicas, los sindicatos supuestamente independientes y miles de ciudadanos consideran una ofensa el regreso del PRI. Por eso han apabullado los perredistas, incluso aquellos que venían del PRI (todos, menos Miguel Ángel Mancera).

El priismo tendría que pensar seriamente si les interesa mantener las pésimas relaciones con los capitalinos o si tienen algunas novedades que ofrecernos. Ya se acercan las nuevas elecciones para cambiar delegados y nadie ve el trabajo del PRI capitalino.

Más todavía, muchos pensamos que había desaparecido luego de la pésima campaña de Beatriz Paredes y de aquellos que creían que el DF sufriría las ventajas del llamado efecto Peña Nieto. Pues no.

 

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