Falta rigor científico para hablar de gobernabilidad
Christián Gutiérrez
El gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo, se encuentra ausente de su cargo como titular del Poder Ejecutivo, y los partidos políticos Acción Nacional y de la Revolución Democrática aprovechan este momento para exigir que el gobernador priista “deje el cargo, que se convoque a elecciones extraordinarias y que se designe un gobernador sustituto”.
Más o menos en este sentido son las exigencias de los dirigentes del PAN, Miguel Ángel Chávez, y del PRD, Víctor Manuel Baez, a pesar de que la Constitución Política de Michoacán, en su artículo 47 establece la posibilidad para que el titular del Poder Ejecutivo, “falte a su encargo hasta por 30 días”, sin que ello se deba entender como una renuncia o una imposibilidad para ser gobernador.
Estos partidos de oposición al régimen faustista señalan una serie de argumentos para sugerirle a la gente que la falta temporal del gobernador provoca problemas en el estado; incluso, aseguran que existe ingobernabilidad en Michoacán, como resultado de no tener presente al mandatario Vallejo Figueroa.
El discurso de ingobernabilidad me parece peligroso por sus posibles efectos psicológicos en la población, además de no encontrarle sustento empírico y teórico. Hablar de gobernabilidad o ingobernabilidad implica rigor científico, ya que hay que considerar muchas variables e indicadores. De hecho, es sorprendente cómo se ha manoseado este concepto con un ánimo partidista en la tierra de Melchor Ocampo.
¿Qué es y qué implica hablar de gobernabilidad? De acuerdo con el Banco Mundial, los aspectos políticos, económicos e institucionales que inciden en la gobernabilidad de los países se pueden integrar en seis componentes:
1. Voz y rendición de cuentas: considera varios aspectos del respeto y ejercicio de los derechos humanos y políticos y de las libertades civiles de los individuos, tales como la participación en la elección de gobernantes, la libertad de expresión y la libertad de asociación.
2. Control de la corrupción: considera la medida en que el poder público se ejerce para obtener ganancias privadas, incluyendo las pequeñas y las grandes formas de corrupción.
3. Estado de derecho: considera la calidad del cumplimiento de contratos, la impartición de justicia en los tribunales y la calidad de la policía.
4. Calidad regulatoria: comprende la habilidad del gobierno para formular e implementar políticas y regulaciones.
5. Efectividad gubernamental: incluye aspectos como la competencia de la burocracia y la calidad de los servicios públicos.
6. Estabilidad política y ausencia de violencia: comprende la probabilidad de que surjan amenazas o cambios que puedan afectar la estabilidad del gobierno y sus instituciones.
Ésta es una sola fuente, pero hablar de gobernabilidad implica decenas de indicadores. Me parece un falso debate el que se pretende generar en Michoacán. Falta rigor científico para hablar de gobernabilidad.
El autor es politólogo
