Luis Terán
En un recorrido por los cineastas más importantes del cine norteamericano, el más influyente crítico fílmico de Estados Unidos, Andrew Sarris, equivalente masculino de Pauline Kael (la más aguerrida y afamada de las ensayistas del celuloide), hacía una serie de divisiones para explicar el trabajo, la actitud, la orientación, el estilo de cada cineasta analizado; llama la atención un apartado que señala: “menos de lo que deja ver”.
Efectivamente, el cine de Bigas Luna está compuesto de vaivenes muy pronunciados que van desde la realización más inspirada al mamarracho más insoportable. “Jamón, jamón”, sería de sus labores más reconocidas internacionalmente; la visión de una familia disfuncional con una madre y una hija de verdadera colección y unos aventurerillos pintorescos en un ambiente rural de fuerte colorido, de contrastes dramáticos y de humor, así como de inocencia y perversidad provincianas, con notables actuaciones de Javier Bardem, Penélope Cruz, Jordí Mollá y Stephania Sandrelli. Tragicomedia con personajes fascinantes.
La caricaturización y el exceso resultan más que prominentes en Las edades de Lulú y Bambola (muñeca en Italiano); en esta última, el actor cubano Jorge Perugorría se sobreactúa a sus anchas; el forzado ambiente de sordidez, iguala en asquerosidad los bodrios del binomio azteca, Paz Alicia Garciadiego y Arturo Ripstein en toda su repulsiva filmografía juntos.
Entre sus obras más cercanas al estilo académico, destacan: La camarera del Titanic” y La maja desnuda, en ambas el desbordamiento pasional parece distante y ocurre en dosis por goteo; en ambas, la exquisita, Aitana Sánchez Gijón, luce radiante y plena de vida. En la de Goya, los delirios de la maja no poseen los colores del pintor, se ven deslavados; esto es un propósito que el director acentúa para resaltar las relaciones de los personajes. En la del Titanic, no hay más que la historia intimista de una mujer enigmática y solitaria, magistralmente encarnada por la Sánchez Gijón.
Huevos de oro, me altera los nervios, me choca su retrato de machismo exacerbado, intensamente vivido por Javier Bardem; las extraordinarias, Maribel Verdúi y María de Medeiros logran excelsos desentrañamientos de sus personajes. El retrato del obrero que labora en el norte de Africa y va a la península ibérica a experimentar sensaciones que rayan en la brutalidad por su carácter intrínsicamente violento, me sacan de quicio, aunque no cabe duda: es de las películas mayores de Bigas Luna.

