Ricardo Muñoz Munguía
En 1853 nace “el poeta más importante de Grecia”, como lo definió Cayetano Cantú (Tamaulipas, 1935-2003), quien fue ubicado como el principal traductor al español del poeta nacido en Alejandría, Egipto, misma ciudad a la que regresó Konstantínos Pétrou Kaváfis, o Constantino Cavafis, para morir en 1933. La ciudad egipcia, Alejandría, que tuvo en su infancia Cavafis se trataba de una colonia griega; su segunda infancia, por llamarle de algún modo, la vivió en Inglaterra. Para regresar a Cantú, es precisamente quien en 1999 me lleva a conocer la obra poética de Cavafis, año en que, para estas páginas, nos dio su traducción de algunos “Poetas románticos” (Dionysios Solomós, Joanis Gryparis, Nirvanas…), y, poco más adelante entrega la propuesta del libro que, desde su título, se habla de una obra de rescate: Poemas ocultos, perdidos y olvidados, que al año siguiente apareciera en la Dirección de Literatura (Coordinación de Difusión Cultural, UNAM). También era evidente que en quien recaía su acento con júbilo era para Cavafis, pues de él subrayaba el enorme rigor que se autoaplicaba para corregir su obra poética y las pausas, incluso de años, para dejar reposar los poemas y regresar a la carga de la corrección. A la distancia de 150 años del natalicio del poeta griego, se abre el panorama de la presencia que tuvo Cavafis en su tiempo y de la trascendencia que se da después de su muerte, de la que se cumplen ochenta años. Para Cantú, la obra de Constantino Cavafis se ubica como histórica, filosófica, amorosa —que bien puede aplicarse al erotismo— y, sobre todo, helénica. Por otro lado, se enmarca que la homosexualidad de Cavafis estuvo muy abierta, a pesar de que estamos hablando de una época de más de una centuria, en la que relató Cantú a Mónica Mateos del diario La Jornada, en el año 2000, a propósito de la presentación del volumen que atrás se menciona: “El periodo victoriano, en el que vivió, fue una infamia en el mundo. En ese momento Egipto estaba dominado por los ingleses y su moralina. Esa situación afectó mucho a Cavafis. Su mejor poesía casi no habla de contactos físicos, más bien son elucubraciones mentales. Creo que debió haber sido muy mal vista su preferencia sexual en Alejandría, donde pasó su juventud, por eso decidió salirse de ese mundo. Se escapó para hacer una vida más privada. Luego se quedó pobre y se dedicó a hacer poesía en lugar de andar en fiestas. Cuando empezó a escribir fue cuando verdaderamente lo respetaron, aunque siempre se le vio de soslayo porque el prurito de la homosexualidad no se quita fácilmente”.
Hijo de un comerciante, Juan Cavafis, y de Jariclea Fotiadis, el poeta, un par de años después de la muerte de su padre (1870), se traslada a Inglaterra, donde habrá de permanecer en las ciudades de Liverpool y Londres durante seis años para regresar a Alejandría a estudiar pero, debido a la situación política que vivía Egipto al ser ocupada por Inglaterra, nuevamente tiene que salir a sus diecinueve años con su familia a Constantinopla durante tres años para, finalmente, regresar a su ciudad natal. Escasos viajes realizó después de establecerse en Alejandría: a París en 1897, a Londres en 1901 y a Atenas en 1903, sin contar que regresó a esta ciudad en 1932, cuando enfrentaba cáncer, fue por ello que viaja a Atenas para ser intervenido quirúrgicamente por el cáncer en la laringe que padeció; de esa cirugía no salió bien librado pues pierde la voz y al año siguiente muere.
La vida de Cavafis, además de su labor poética, estuvo entre el periodismo y la burocracia. Ya en Alejandría, en 1885, se ocupa como corresponsal del periódico Telegraphos, y a los veintinueve años de edad se incorpora al Ministerio de Obras Públicas, donde habrá de laborar durante treinta años. Con varias fechas hasta aquí ya mencionadas, nos llama la atención los números, como si de símbolos se tratara, es como si la figura de Constantino Cavafis estuviera marcadamente delineada por el número tres. Para quienes profundizan sobre la presencia de los números, que saben leer a través de ellos, apunta mi comentario. Veamos: el nacimiento de Cavafis se da el 23 de abril de 1863 y fallece el 29 de abril de 1933. Cierto es que tanto el seis como el nueve, que en estas fechas prevalecen, juegan un nexo con el tres por su duplicidad o triplicidad. Fue el último de nueve hermanos, cerrando el círculo de tres veces tres. Su madre, quien procedía de una familia noble de Constantinopla, fallece en 1899, y si vemos los dos primeros números, suman nueve, más los dos nueves, dan tres números nueves. Precisamente a los nueve años de edad se muda a Londres que, por cierto, él toma el inglés como su segunda lengua. Y de su obra poética, casi toda está titulada con sitios, instantes, artículos, reyes o políticos griegos…, están unos cuantos poemas con el título con la fecha, como es el caso de “Septiembre 1903”, en el que Cavafis da un trazo de su personalidad de una mirada a su yo pasado: “Por lo menos permítanme engañarme/ con ilusiones, para no sentir/ el vacío de mi vida.// Estuve tan cerca tantas veces,/ que me paralicé, ¡qué cobarde!;/ ¿por qué permanecí en silencio?/ mientras lloraba el vacío de mi vida,/ mis deseos se cubrieron de luto.// Tan cerca, tantas veces/ de esos sensuales labios/ y de esos ojos amorosos,/ y del cuerpo soñado, tan amado./ Haber estado tan cerca/ tantas veces”.
La obra del poeta griego, que no fue extensa, alrededor de ciento cincuenta poemas publicados durante su vida, esculpe en sus antepasados, una forma de ofrecer a través de su voz la voz de sus orígenes. El lenguaje abunda entre las imágenes, las metáforas representan la visión de un testigo del mundo no sólo que le tocó vivir sino el histórico y de su patria, la Grecia clásica. Por otro lado, Cavafis fue un escritor que le dio presencia a la lengua griega moderna. Además de su lengua madre, el poeta manejó a la perfección el inglés, el francés, italiano y árabe. En el marco poético de Cavafis, sobresale, por su fama, Ítaca, poema que afina su espíritu. Aquí unos fragmentos: “Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca/ pide que el camino sea largo,/ lleno de aventuras, lleno de descubrimientos./ A Lestrigones, Cíclopes,/ al colérico Poseidón —no temas:/ nunca hallarás tales seres en tu camino,/ nunca mientras altos sean tus pensamientos,/ mientras una extraña emoción/ estimule tu alma y tu cuerpo. (…) Y si la encuentras pobre, no creas que Ítaca te ha engañado./ Sabio como te has hecho, tan pleno de experiencia,/ habrás entendido lo que significan las Ítacas”.
Del poeta “más helénico de todos”, como decía Cayetano Cantú, se ha tenido poca mención, sobre todo con la partida de Cantú. Y una de esas menciones estará en la XXIV Feria Nacional del Libro de León (FeNal) en Guanajuato, dedicada al estado de Querétaro, la que se lleva a cabo del 26 de abril al 5 de mayo. En la FeNaL 2013 se entregarán varios reconocimientos: al escritor Fernando del Paso por su Compromiso con las Letras; al doctor Ruy Pérez Tamayo por su Compromiso con la Cultura; por el Fomento a la Lectura al conocido programa de Canal 22, La Dichosa Palabra; a la Librería Efraín Huerta del FCE por su Compromiso con las Letras Leonesas; y se llevará a cabo un homenaje al poeta Javier Sicilia por difundir la “Palabra que busca Paz”.

