La Capilla de la Inmaculada Concepción, ubicada en la Plaza de la Conchita, en el Centro de Coyoacán será reabierta a finales de este año tras ser sometida a trabajos de conservación, restauración y recuperación desde 2011, con una inversión de 8.5 millones de pesos.
Los trabajos a cargo de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) se localizaron vestigios funerarios y arqueológicos que datan de 650 d.C y de 1000 a 1050 d.C y de los siglos XVI al XVIII.
Los arqueólogos Juan Cervantes Rosado y María de la Luz Moreno Cabrera, de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH, explicaron que también encontraron vestigios arquitectónicos en la sacristía que forman parte de los que posiblemente fue una plaza, así como restos de tres construcciones prehispánicas que se continuarán estudiando con diversas técnicas.
Entre las evidencias prehispánicas destaca el hallazgo de un individuo del periodo Posclásico Temprano (900-1150 d.C) de las fases Mazapa y Atlatongo, aunque de acuerdo con los arqueólogos, aún falta determinar las circunstancias por las que se encontró de manera “aislada”.
“Tiene una deformación craneal, pero no podemos establecer todavía su condición social, tenía en sus manos una ofrenda, pero es muy pequeña, así que la hipótesis es que se trata de un sujeto común”, explico Cervantes Rosado.
Del periodo Epiclásico (600/650-900 d.C) localizamos fachadas, escaleras, muros; del Posclásico Temprano sólo hallamos pisos de gran tamaño, pero hasta ahora hay indicios de construcciones, y del Posclásico Tardío hallamos muchos objetos aztecas, pero hay indicios, aunque se debe recordar que en le Centro de Coyoacán hubo grandes construcciones aztecas, señaló Cervantes.
También se localizaron alrededor de 159 entierros, de los cuales el 20% corresponde a infantes; los individuos fueron enterrados según las normas religiosas de los franciscanos y carmelitas del siglo XVII y XVIII. “Aún no tenemos evidencias de si hubo o no iglesia del siglo XVI, lo que sí sabemos es que hay fachada de finales del siglo XVII que está detrás de la fachada del siglo XVIII y todos los entierros corresponde a la época. La gente la enterraban vestidos pero raramente con objetos, pero la cantidad de entierros que hay realmente, tenemos muy pocos, por ejemplo un rosario y los restos de los alambres que le ponían a los niños cuando los vestían como ángeles”, explico Rosado.
La arqueóloga Moreno sostuvo que las excavaciones aún no terminan y con lo hallado dijo que esperan que se concrete o no si se echará a andar el proyecto de ventanas arqueológicas. “Si se hace tendremos que retirar todo y hacer un vasto registro, así como analizar la pertinencia de dejar o no algunos individuos. Aunque todo eso se mantiene como proyecto, por el momento continuaremos con las excavaciones”. Afirmó.
