Sólo veo cinco de ellos


No pasa día sin que escuchemos hablar del nuevo PRI y de sus impetuosos jóvenes. Pero si uno se acerca y las novedades realmente no llegan a cinco. Desde luego, está Enrique Peña Nieto y está Eruviel Avila. Si somos generosos, podemos incluir a Rubén Moreira, quien ha resultado impetuoso y eso le da ciertos aires renovadores a un partido que poco ha cambiado, ni siquiera dos derrotas evidentes y la pérdida completa de la ciudad capital lo han conmovido. No veo otros.

Allí siguen personajes que llevan décadas y décadas de militancia política, y ¿los nuevos priistas? Deben estar en la primaria en un colegio particular de altas colegiaturas y católico. Lejos están los tiempos en que los hijos de presidentes y altos funcionarios estudiaban en escuelas públicas.

Toda la juventud, al parecer, está concentrada en el grupo invisible Atlacomulco, incluido el recién llegado Eruviel Avila. En el Distrito Federal, el más joven aspirante a gobernarlo es Beatriz Paredes  (quien ya lo intentó y fue superada por Marcelo Ebrard y Demetrio Sodi) o quizá María de los Angeles Moreno. Por lo pronto, nos dicen que la primera participará en la campaña de Avila por el Estado de México. Bueno.

Paredes ha sido todo, pero todo, le falta la presidencia del país. Secretaria de Estado, diputada, senadora, jefa de su partido, embajadora. Su carrera debió haber arrancado en su adolescencia, pues en lugar de concluir sociología, fue gobernadora de Tlaxcala. Sigue siendo muy influyente y nadie duda de su talento y experiencia. La pregunta es simple, ¿no hay otras personas para dirigir la campaña de Eruviel Avila?

En el Senado y la Cámara de Diputados están los priistas de larga militancia, entre todos ellos deben sumar varios siglos. Que hay lucidez en ocasiones y conocimiento del pasado, no puedo negarlo, pero, ¿conocen la realidad actual, inmediata? Lo dudo. ¿Quién trabaja por la recuperación del Distrito Federal? Nadie, al menos nadie visible. Toda la enorme aversión que está provocando Marcelo Ebrard y los delegados perredistas y panistas podría ser capitalizado, ¿pero quién dirige este trabajo?  Nadie. El PRI no trabaja, espera un milagro capitalino.

Ignoro qué piense a este respecto Peña Nieto, quien mantiene buenas relaciones con Marcelo Ebrard. Pero imagino que los votos capitalinos no le caerían nada mal. Es extraño que el Distrito Federal parezca ya una plaza vencida, tomada sin haber disparado un tiro. Los plurinominales que pudo obtener el PRI brillan por su ausencia y en ocasiones destacan por su incapacidad y vulgaridad. Hay delegaciones como Xochimilco, Tlalpan o Iztapalapa donde miles y miles están hartos del PRD, pero no hay cómo enfrentarlos más que en el choque directo. Las representaciones de los legisladores priistas están vacías o acaso llenas de telarañas o vinculados al PRD.

El PRI hace mucho que no se preocupa por los jóvenes. Con ellos suelo trabajar como profesor universitario, por mis aulas han pasado miles de muchachos, jamás he conocido uno que simpatice con el PRI y eso que estoy en la UNAM y en la UAM, no en la Iberoamericana. Tampoco mi tarea periodística y literaria me deja ver lectores priistas. Al contrario, en el Distrito Federal la repulsa es amplia. ¿Harán algo los “jóvenes” que dirigen el partido, aparte de esperar un cargo plurinominal? Francamente soy pesimista.

 

www.reneavilesfabila.com.mx

www.recordanzas.blogspot.com