El gobierno federal inicia la carrera presidencial

La democracia es la necesidad de doblegarse de
vez en cuando a las opiniones de los demás.
Winston Churchill

 

El presidente Felipe Calderón ha puesto en marcha el gobierno para intentar asegurarle al PAN un triunfo en la elección presidencial.

“Vamos a defender el gobierno”, fue la convocatoria a los delegados de la Secretaría de Gobernación.

Con igual entusiasmo se conminó a todos los delegados de las dependencias del gobierno federal, convocados de todos los estados, a defender las políticas públicas del presidente Calderón, quien les hizo una relatoría de los retos superados y aquellos por superar.

Llamó la atención que ante más de medio millar de delegados, además del presidente Calderón, el único otro orador fue el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, en lo que muchos interpretaron como el arranque de la precampaña presidencial del funcionario.

Para evitarse impugnaciones, estas primeras escaramuzas de precampaña las encabezará el presidente Calderón. Arreciarán cuando estén por designar al abanderado panista.
No se pedirá ni se dará cuartel. No puede ser de otro modo, cuando de disputar la Presidencia de la República se trata.

Por eso se pone desde ahora en marcha todo el formidable aparato del gobierno federal, con todos los enormes recursos a su disposición, para asegurarle al PAN el triunfo en la elección presidencial.

Sería una ingenuidad esperar otra actitud del gobierno calderonista.

Como todo gobierno en el poder, el del presidente Calderón está en su derecho de defender sus políticas públicas.

Tiene la ventaja de estar en el poder, pero también la desventaja del desgaste que produce ejercerlo.

La oposición tendrá que resistir los embates del aparato de propaganda oficial y las acciones que en su contra emprenda; es la desventaja de no estar en el poder, pero también la ventaja de no sufrir el desgaste de las acciones del poder.

En este terreno se dará la confrontación. El gobierno calderonista, intentando corresponsabilizar de sus propias limitaciones a la oposición y obligado a enfrentar el creciente malestar e impopularidad de su política de inseguridad.

La oposición multiplicará los señalamientos de las fallas y lo acusará de incompetencia.

Será un proceso desordenado, plagado de sinrazones y mala fe.

Es cierto, habrá que resignarse, porque así son las democracias, pero a todos los protagonistas políticos habrá que exigirles que no violen la ley.

Este espacio supone que los ciudadanos de a pie, los que eligen en la urna, sabrán discernir lo que les conviene, pues más allá de las teorías e hipótesis tejidas acerca de la democracia, es el día de la elección cuando los ciudadanos, con el poder de su voto, decidirán qué les conviene a ellos, a sus familias, a sus comunidades y a la nación.

A pesar de lo que digan los teóricos y puristas de la democracia, las prioridades ciudadanas van en ese orden.

Y contra eso no hay discurso, táctica o doctrina política que valga.

jfonseca@cafepolítico.com