Respuestas para las víctimas y no obstáculos para la justicia

Obdulio Ávila Mayo

Las noticias y anuncios oficiales en los que se habla de una reducción significativa de la violencia y que no hacen comparativos con las cifras en los mismos periodos de años anteriores para tener una lectura real de la situación en México contrastan con la realidad, con la desafortunada situación que se vive en las colonias, en los barrios, en las calles.

La noticia del atentado en la que perdieron la vida los hijos de los periodistas David Páramo y Martha González Nicholson indignó a la sociedad por el acto en sí y por la reacción de las autoridades que se muestran diligentes y prontas a resolver una situación por mediática, pero no por atender el problema de fondo.

Ante hechos de esta naturaleza deben prevalecer dos elementos: el respeto al luto, a la vida de los familiares, y la justicia.

Resulta preocupante que la Fiscalía General de Justicia de Chihuahua se apresurara a decir que había varias líneas de investigación abiertas ,y sin agotarlas, afirmara y confirmara que al menos una no contaba con elementos para sustentarla, ésta era la que podía implicar que la profesión de los padres de los jóvenes, de Alfredo y Diego, pudiera haber tenido relación con los hechos.

Igual de apresurada resultó la conclusión de las investigaciones; se asume que concluyeron, por la certeza con la que el mismo gobernador del estado afirmó que el móvil del crimen fue una deuda por estupefacientes.

No es que se quiera abusar de la teoría del complot en la que siempre se duda de la información oficial, pero sí resulta indignante para la sociedad ver cómo los ciudadanos, las víctimas son las que terminan siendo más cuestionadas o castigadas que los delincuentes por la acción o inacción de la justicia, y desde que comenzó esta administración la delincuencia organizada parece gozar de mayor impunidad.

En los últimos años se realizaron esfuerzos para fortalecer el tejido social, por trabajar hombro con hombro con la sociedad y en coordinación con los tres niveles de gobierno. La creación del Centro Nacional de Prevención del Delito y Participación Ciudadana fue una acción concreta para atender la realidad que afecta de manera directa las libertades y las garantías de los ciudadanos.

Todos somos Juárez es el ejemplo de que no hay realidad, por compleja que sea, que no pueda modificarse para bienestar de la sociedad. El principal reto es sembrar la cultura de la paz, concretar las reformas que hagan de nuestro sistema de justicia una herramienta eficaz que responda a los ciudadanos, alejado de intereses y sin elementos que abran las puertas a la corrupción, en el que las víctimas encuentren respuestas y no obstáculos para la justicia.