No se trata de crear duplicados de seres humanos
René Anaya
El anuncio de la obtención de células madre embrionarias humanas a partir de una célula de la piel representa un gran logro de la medicina regenerativa, ya que podría abrir la posibilidad de sustituir tejidos y órganos dañados de un paciente, sin el riesgo de que hubiese un rechazo, ya que tendrían sus propios genes.
Sin embargo, nuevamente, los avances de la ciencia y la tecnología son atacados por quienes consideran que podrían ser utilizados en perjuicio del ser humano, sin tomar en cuenta los enormes beneficios que podrían traer consigo, ya que aumentarían el arsenal terapéutico contra padecimientos degenerativos.
La “clonación” de ideas
Las investigaciones sobre la clonación han avanzado rodeadas de una nueva versión de los temores, terrores y angustias que han acompañado al ser humano en sus conquistas culturales, ya que quienes se oponen a esos estudios plantean los temores de siempre: desde el riesgo de jugar a ser dios porque se podrían crear nuevos seres, hasta la aceptable advertencia sobre el mal uso del conocimiento científico y tecnológico.
Sobre el cuerpo de creencias es difícil organizar un debate, pues no es posible enfrentar con razonamientos lógicos un sistema de creencias que desde hace siglos se ha clonado, ya que las ideas son obsesivamente circulares, pues se insiste en que el ser humano no debe desafiar los inescrutables misterios divinos del Creador.
En cambio, los argumentos en contra de la generación de conocimientos por el temor a que sean mal utilizados sí pueden debatirse, pues no se puede culpar a la ciencia y la tecnología per se de ser la fuente de todos los males de la humanidad. El mal uso de los adelantos científicos y tecnológicos no se puede atribuir únicamente a los científicos, sino también a los políticos que emplean el conocimiento con fines de expansión o dominio.
Al margen de esos cuestionamientos, las investigaciones han hecho grandes avances desde 1996, cuando Ian Wilmut informó del nacimiento de la oveja Dolly, el primer mamífero grande que fue clonado. A partir de entonces se han clonado 20 especies de animales, entre ellos gatos, ratones, venados, cerdos, conejos, yeguas de carreras y toros de lidia. Por supuesto que el objetivo final de los expertos no es lograr la duplicación de organismos vivos.
Los nuevos conocimientos podrán servir para crear plantas de cultivo más resistentes a la sequía y a las plagas; también podrán ser útiles para intentar preservar especies de vegetales y animales en vías de extinción, y para crear animales de corral y ganado con ciertas características. Por su parte, la clonación de células humanas no pretende crear clones de personas, sino permitir la generación de tejidos y órganos personalizados y la producción de genes que sustituyan a los defectuosos, responsables de alteraciones orgánicas.
Un paso de la medicina regenerativa
En ese contexto, se puede considerar que el trabajo publicado por Shoukhrat Mitalipov y un grupo de investigadores, en la versión en línea de la revista Cell, sobre la obtención por primera vez de células madre embrionarias humanas, constituye un paso importante para conseguir la producción de órganos a pedido.
Mitalipov, de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon, Estados Unidos, y colaboradores, usaron la técnica de transferencia nuclear, ya empleada para hacer clonaciones de mamíferos, con ciertas modificaciones. La técnica consiste en tomar un óvulo de la donante, extraerle el núcleo (donde se encuentra la información genética) e insertar en él una célula adulta del receptor; posteriormente, una vez que se fusionan las dos células, se estimula al óvulo que comienza a desarrollarse como si hubiera sido fecundado.
En el trabajo de Mitalipov, el desarrollo embrionario continuó hasta la fase de blastocisto (unas 150 células), en la que es posible obtener células madre embrionarias. La diferencia de esta técnica con las otras es que el núcleo del óvulo se extrajo durante la metafase (una etapa de la división celular) y se estimuló por medio de pequeñas descargas eléctricas y medicamentos.
“Un examen exhaustivo de las células madre derivadas de esta técnica demostró su capacidad de convertirse, como las células madre embrionarias normales, en varios tipos diferentes de células, incluidas nerviosas, hepáticas y cardiacas”, describió Mitalipov.
De esta manera, se ha demostrado la factibilidad de producir células madre sin necesidad de utilizar embriones fertilizados, lo que derriba una de las principales objeciones a la producción de células madre: el empleo de embriones que finalmente son destruidos.
El investigador ha advertido que aún falta mucho trabajo para desarrollar tratamientos seguros y efectivos con células madre; sin embargo, ha considerado que “este es un paso significativo hacia el desarrollo de las células que podrían usarse en medicina regenerativa”. Por lo tanto, no se trata de crear duplicados de seres humanos, sino de proporcionar nuevas terapias para viejas enfermedades.
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