Ginebra, 29 may (EFE).- La colaboración entre la física teórica y la física práctica es la que hace avanzar el conocimiento científico, algo que ha reconocido el jurado del Premio Príncipe de Asturias al conceder el galardón de Investigación Científica y Técnica a quien predijo y a quien “casi” ha descubierto el “bosón de Higgs”.

Esta es la interpretación que ha hecho el director general del Centro Europeo de Física de Partículas (CERN), Peter Heuer, al conocer que el organismo que dirige comparte el premio con el físico británico Peter Higgs y el belga François Englert, que formularon la existencia del “bosón de Higgs”, que el CERN parece haber descubierto.

“En nombre del CERN y los miles de físicos de partículas involucrados en las actividades de laboratorio acepto este prestigioso premio, que reconoce que la ciencia se crea a través de la colaboración entre la teoría y la práctica experimental”, afirmó Heuer en un comunicado, en el que dijo sentirse “honrado”.

“En este caso, teníamos una teoría, y los físicos experimentales hemos tratado de demostrarla. En otros casos es al contrario, y de hecho pasó cuando empezamos a obtener sucesos de Higgs, había más de los que la teoría predecía, y de hecho no hay explicación todavía para ellos”, aseguró a Efe el físico experimental español Ximo Poveda.

“Tanto los científicos experimentales como los teóricos intentamos comprender las reglas de la naturaleza, y los dos puntos de vista son necesarios y complementarios”, agregó Poveda, que colabora con el CERN desde hace una década.

Hasta el descubrimiento de la supuesta partícula de Higgs, la ciencia tenía un modelo teórico, el Modelo Estándar, que describía una serie de fenómenos que se han ido demostrando experimentalmente poco a poco desde que fue propuesto.

El último elemento que faltaba, fundamental para explicar por qué las otras partículas tienen masa, fue propuesto en 1964 por Higgs, Englert y otros, y aunque la teoría consigue predecir casi todas sus propiedades, no consiguió predecir la masa.

Desde entonces se estaba buscando esa partícula, y para ello, el CERN construyó el acelerador más energético del mundo, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), y dos detectores gigantescos, el ATLAS y el CMS.

El esfuerzo juntó a físicos e ingenieros de todo el mundo, miles de personas, que trabajaron durante veinte años para preparar el experimento.

En julio de 2012, el CERN anunció al mundo que había encontrado una partícula que “se parecía mucho” a la que predijo Higgs.

El pasado marzo, el CERN reveló que el análisis de los trazos de la nueva partícula elemental “indicaba fuertemente” que pudiera tratarse del buscado “bosón de Higgs”.

“Es el hecho científico más importante de los últimos treinta años”, afirmó el físico argentino-israelí Jorge Mikenberg, jefe de la delegación israelí en el CERN.

“La primera vez que publiqué sobre el tema fue en 1978. Desde entonces he colaborado en su búsqueda y es extraordinario poder comprobar que está exactamente donde Higgs predijo que estaría”, agregó Mikenberg.

No obstante el entusiasmo de Mikenberg y de otros científicos, el CERN no ha confirmado oficialmente que esta partícula sea el “bosón”, dado que aún quedan verificaciones por realizar.

“Ahora tenemos que clarificar si existe sólo uno o más de uno (existen modelos ligeramente más complejos en los que habría cinco bosones) y medir sus propiedades con mucha precisión, para estar seguros de la identidad de esta partícula”, explicó Patricia Conde, física española que trabaja en el experimento ATLAS desde hace diez años.

“El esfuerzo no está completo, aún quedan años de trabajo, pero este primer paso, el descubrimiento, marca el fin de una era y el comienzo de otra”, agregó Conde.

Dicho esto, la científica española explicó que no le sorprende que se haya concedido el premio “precisamente a dos de las personas que lo propusieron y al CERN por encontrarlo”.

“Para nosotros, los físicos que participamos en el esfuerzo, significa también el reconocimiento de nuestro trabajo colectivo”, se congratuló Conde.

Una opinión que comparte otra física española, Teresa Fonseca, que trabajó en el Atlas y que quiso alabar el trabajo de hormiga de miles de científicos en el mundo que han aportado su conocimiento y su esfuerzo en la búsqueda del “bosón”.

“Saber que se ha encontrado una partícula muy similar al Higgs se ha vivido entre los científicos con mucha emoción, con mucha alegría, como el reconocimiento a toda la dedicación, a todas las horas sin sueño para que los experimentos funcionasen”, aseguró Fonseca.

La gran importancia de la partícula de Higgs es que a ella se atribuye la propiedad de atraer y mantener juntas al resto de partículas elementales que constituyen la materia visible del Universo.

Si se confirmase su existencia, se podría, por fin, confirmar la teoría sobre la que reposa la física tal y como la entendemos, o tal vez podría abrir otros caminos, y, por tanto otros retos, como sugiere el físico ruso Andrey Loginov, que también trabaja en el Atlas.

“Hemos descubierto una casa en el bosque, pero no sabemos lo que hay dentro y cómo funciona. Parece que hemos encontrado la partícula, pero no conocemos sus propiedades, puede ser que éstas sean distintas a las predichas, y entonces se nos abrirían nuevas incógnitas científicas”, concluyó, entusiasmado, Loginov.

Marta Hurtado