Juan Antonio Rosado
En el año 2000, Eve Gil dio a la luz pública su novela Réquiem por una muñeca rota, que en muchas ocasiones he juzgado como una de las mejores Bildungsromane (novelas de formación) mexicanas. De hecho, hay pocas obras de este tipo con protagonista femenino (otra es la española Nada, de Carmen Laforet). Recientemente, Eve ha publicado una segunda edición con muchas modificaciones y con otro título: Réquiem para una muñeca rota, lo que hace que la imagen se transforme por completo: ya no es el réquiem por, a causa de, debido a la “muñeca” rota, sino para ella. Muchos títulos de capítulos cambiaron, y a veces hay adiciones o supresiones respecto de la primera edición, pero la obra mantiene su esencia e intensidad narrativas.
La muñeca rota es Mora, pero lo descubrimos al final. Por lo menos hasta la mitad de la obra, parece que la muñeca rota es Vanessa, por la utilización que su madre hace de ella como modelo. Pero lo fundamental no es a quién se refiere el título, sino el fuerte lazo amistoso de las dos jóvenes de secundaria y sus impulsos sexuales. En esta obra, el colegio no es microcosmos de la sociedad, como ocurre en otras Bildungsromane, sino un espacio más en que se desenvuelven los acontecimientos, al igual que las calles o la casa de Vanessa. Escrita en primera persona, la autora retoma una de las formas tradicionales de iniciar un relato (“Había una vez”), que nos remite a la infancia y a sus diversos mitos, como el pastel de chocolate con que es comparado el edificio donde vive Mora. Luego vendrán los referentes culturales de toda una época.
Eve Gil estructuró en su novela personajes de carne y hueso, verdaderamente entrañables, con distintas dimensiones, en medio de atmósferas de gran calidad estilística —la autora describe cuando tiene que hacerlo, y lo hace siempre con intensidad, no sólo para impactar nuestros sentidos; en esta obra de arte, no hay gratuidad y todo elemento es significativo. Los distintos temas que se despliegan van desde la identidad, la crisis de la adolescencia, la amistad íntima entre dos jovencitas, la nostalgia por una época, la sexualidad femenina y el dolor del resquebrajo, hasta la hipocresía de la doble moral, la corrupción, el utilitarismo, la violencia extra e intrafamiliar, así como el poder y el control que éste conlleva. La narración es fresca, fluida e intensa de principio a fin. Ya merecía una segunda edición revisada.
Eve Gil, Réquiem para una muñeca rota (cuento para asustar al lobo), Santillana Ediciones, colección Punto de lectura, México, 2013; 265 pp.

