Ricardo Muñoz Munguía
(Primera de dos partes)

La identidad del mexicano es el sello que de ningún modo puede abandonarnos. Ciertos cambios en la personalidad pueden darse por el lugar que nos rodee pero los cambios de fondo no existen. Desde esa condición, Gerardo Cárdenas (Ciudad de México, 1962) elabora un libro de relatos que de ningún modo nos hace sentir ajenos de identidad, aunque se trate de mexicanos que estén más allá de nuestras fronteras. Sus trazos narrativos hacen un excelente perfil de quien, o quienes, les ha tocado cambiar su residencia; en el caso Cárdenas, como de sus personajes, tienen su desarrollo en la ciudad de Chicago, en Estados Unidos. Donde sólo “dos cosas rompen la rutina. Los veranos en Chicago siempre rompen la rutina. Primavera y otoño siempre tienen el mismo tono simplón. La gente está de buen humor. El invierno es, como se sabe, largo y brutal. Pero es otra rutina que comienza con el bajón de temperaturas en noviembre, llega a su peor punto con las nevadas y las temperaturas salvajes de enero, y termina a mediados de abril, con las marejadas de lodo que cubren las calles y se acumulan en las esquinas. Pero el verano es distinto. Un día puedes tener un calor de cien grados y humedad insoportables; al otro día una tormenta eléctrica con tornados incluidos. Y luego puede llover por tres días sin parar. Cada día de verano es una sorpresa”. Es así el dibujo del escenario de Chicago, tomado del cuento “Nuestra señora del puente”, que guarda los magníficos relatos. Y la lluvia de sorpresas de las que menciona el autor, hasta parecen involucrarnos en cada uno de los casos o historias que agrupan el volumen A veces llovía en Chicago, pues en ellos todo puede darse.
El quehacer narrativo del egresado de la carrera de Comunicación en la Universidad Iberoamericana (1984), y los asuntos que atiende, que por supuesto tiene una buena porción de porcentaje en el éxito de su trabajo creativo, cuentan con el talento y tino para quedarse atado a historias que en la mayoría se ubican en el terreno de la frontera, el de la realidad y de la ficción. El lector en varios instantes habrá de perderse en esa frontera y no sabrá qué lado pisa, y así también le será el sabor de lo que ha leído. Por otro lado, la labor de periodista de Gerardo Cárdenas —ha trabajado para noticieros de Televi­sa, el área de prensa del comité organizador del Mundial México 86, la agencia United Press International y la agencia Notimex. Ha sido corresponsal en Miami, Washington, D.C., Bruselas y Chicago entre 1989 y 2001. A partir de 2001 trabajó para medios locales en Chicago, y en 2003 fue uno de los fundadores del diario Hoy, único periódico de circulación diaria en español en esa ciudad— también inyecta sus luces en la mayoría de los relatos, un tono que, combinado, forman el relato de intensidad.
En la siguiente entrega, porque así nos lo provoca los relatos, ahondaremos en estas historias de pasión, de violencia, de desencuentros, de intimidación, de temor…