La proteína kB (NF-kB), causante del deterioro físico y mental
René Anaya
No se trata de la fuente de la eterna juventud, tal vez ni siquiera represente una gota de esa utópica fuente, pero el descubrimiento de un grupo de científicos del Departamento de Farmacología Molecular del Colegio de Medicina Albert Einstein, de Nueva York, sí contribuirá a desentrañar el proceso de envejecimiento.
Alejados de los reflectores de los vendedores de ilusiones, que con lenguaje seudocientífico prometen detener el proceso de envejecimiento, grupos de científicos han avanzado en los últimos años en el conocimiento de varios factores que llevan al deterioro físico y mental de los organismos vivos, en especial de los mamíferos.
Un elíxir del organismo
Una proteína importante en el proceso de envejecimiento se libera en el propio organismo, al igual que otras sustancias o procesos bioquímicos descubiertos en las últimas décadas. Esa proteína que desencadena el temido deterioro físico y mental es el factor nuclear κB (NF-κB).
La proteína fue descrita por primera vez en 1986, por el Premio Nobel de Fisiología y Medicina David Baltimore. Actualmente se conoce que juega un papel clave en los procesos inflamatorios, regula la respuesta inmune en las infecciones; asimismo, está relacionada con la proliferación de células cancerosas, padecimientos inflamatorios y autoinmunes y procesos de conexión neuronal.
Los científicos del Colegio de Medicina Albert Einstein, encabezados por Guo Zhang, encontraron que ese factor nuclear también desempeña un papel importante en el hipotálamo, ya que su activación desencadena una serie de procesos que llevan al envejecimiento… por lo menos en ratones.
En el estudio “Hypothalamic programming of systemic ageing involving IKK-β, NF-κB and GnRH”, publicado en la revista Nature a principios de mayo, Zhang y colaboradores refieren que el NF-κB activa los genes involucrados en las respuestas inflamatorias e inmunes, pero no se tiene la misma respuesta en la juventud que en la vejez. Mientras que el NF-κB apenas está activo en el hipotálamo de los ratones jóvenes, en los de más edad se incrementa su actividad.
Los investigadores estudiaron los efectos del NF-κB en ratones, en los tejidos del hipotálamo. Esta región del cerebro desempeña funciones muy importantes para el organismo, ya que secreta tanto hormonas como factores que regulan a otras hormonas; también es responsable de emociones como coraje, tristeza, amor y satisfacción sexual; asimismo, actúa como regulador de los ciclos de hambre-saciedad y vigilia-sueño; y regula la temperatura, entre otras acciones.
Inflamación contra longevidad
En los ratones en los que se activó el NF-κB, se encontraron deficiencias en sus capacidades mentales, menor resistencia muscular, adelgazamiento de la piel, pérdida de masa ósea, deterioro del cartílago de la cola y muerte prematura. Es decir, se encontraron características típicas del envejecimiento.
Zhang y sus colaboradores también descubrieron que en los ratones viejos el NF-κB y el inhibidor del NF-κB (IKK-β) también suprimen la producción de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), la cual estimula a las gonadotropinas, hormonas responsables de la regulación del ciclo reproductivo, tanto en mujeres como en hombres.
Ante esa situación, los investigadores agregaron la GnRH al hipotálamo de los ratones viejos y observaron con sorpresa que se promovió la neurogénesis adulta (producción de células del Sistema Nervioso Central). Estos resultados plantean nuevos problemas, pues se deberán estudiar los mecanismos de las propiedades antienvejecimiento de la GnRH, que podría ser una clave importante de la longevidad.
Dongshen Cai, uno de los coautores del trabajo, se ha interesado en buscar otros blancos o dianas del NF-κB que también pudieran influir en el envejecimiento, pero ha advertido que “tomará tiempo el desarrollo de enfoques prácticos para el ser humano”.
Por lo pronto, algunos de los especialistas en envejecimiento se han mostrado entusiasmados. Brian Kennedy, director ejecutivo del Instituto Muck para la Investigación del Envejecimiento, de California, ha destacado que “es uno de los primeros estudios de modulación de las vías inflamatorias que muestra efectos en la longevidad… En términos humanos, se sugiere un nuevo camino para modular las vías del envejecimiento”.
Por su parte, Richard Miller, biogerontólogo de la Universidad de Michigan, ha puntualizado: “Muchos aspectos del envejecimiento se están reuniendo lentamente, eso significa que de algún modo se está trabajando con lo básico del proceso de envejecimiento”.
Así que si bien no se descubrirá la fuente de la eterna juventud, por lo menos sí se seguirá avanzando en la búsqueda de los factores que permitan alcanzar una longevidad sin tantos achaques.
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