Genial comerciante agrícola

René Avilés Fabila

Vicente Fox llegó a diputado, gobernador y a presidente de México merced a dos ventajas: su audacia sin límites y su incesante parloteo. Ignorante como pocos, fue capaz de convencer al electorado de ser el más capaz, el adecuado para gobernar, merced al célebre hartazgo que el PRI nos hizo padecer tantas décadas. No llegó pobre al cargo mayor que concede la política nacional, pero salió menos pobre como es posible comprobar al ver, aunque sea de lejos, su rancho San Cristóbal. Hasta la fecha, y al contrario del general Lázaro Cárdenas, el mejor mandatario que el país tuvo en el siglo XX y lo que va del XXI, Fox no para de hablar. Ahora exalta los beneficios de legalizar algunas drogas. Despenalizar su consumo. El escándalo ha sido mayúsculo.

Sus argumentos, por desmesurados, no resultan tan demenciales. Por ejemplo, de inmediato los cárteles dejarían de tener sentido. La marihuana, por ejemplo, desde la que los jóvenes siembran en macetas hasta las que él podría cosechar en gran escala, los dejaría sin ganancias; sin ellas, pues, obvio, no hay negocio. Los criminales tendrían que ser dueños de hoteles de paso, antros, galgódromos y otros negocios de apariencia respetable.

Pero lo fundamental, dijo Fox, es que la medida es para salvar vidas humanas. Si a quienes están por la prohibición de las drogas les llega un poco de luz a la mente, se percatarían de algunas cosas: México, en principio, dejaría atrás la violencia que otro panista, Felipe Calderón, llevó a sus máximos extremos, recuperaría prestigio, vendrían más turistas y no habría muertes entre los principales consumidores de drogas: los jóvenes.

Como ejemplo mayor, Fox puso a Estados Unidos, donde ya hay alrededor de una quincena de estados que han legalizado el consumo y en consecuencia la producción de drogas con fines humanitarios. Desde luego, hay que sensibilizar a los medios de comunicación y a la propia sociedad civil, dejando de lado las actitudes prohibicionistas.

Pero, advirtió don Vicente, es importante observar al Congreso de la Unión, donde evaden el espinoso tema por pura cobardía e ignorancia. Él únicamente desea ver a su país, México, libre de tal lacra, proyectando una mejor imagen, lejos de las carnicerías que produce entre las guerras de bandas criminales y las fuerzas armadas. Como si esto fuera poco, dijo casi textualmente que “la legalización de la marihuana, tanto para uso médico como recreativo, representará un duro golpe a los cárteles, en cambio, ya con la despenalización, los traficantes de droga serán agricultores, empresarios, consumidores y algo más que pagan impuestos y blablablá…

Es evidente que don Vicente Fox, agricultor más que político, vendedor de refrescos de cola más que estadista, piensa sólo en lo que llamamos simple y llanamente mota. ¿Y las drogas duras, las químicas, las que sí hacen mucho daño? La marihuana es la menos dañina, pero precursora de las drogas duras. Y esto es lo grave, porque con sólo la despenalización de la marihuana no se resuelve el problema. Bueno, todo esto podría ser tema de su siguiente mensaje a la nación y acaso al mundo.

Claro que no debemos oponernos a la regularización del consumo de las drogas, no sólo en Estados Unidos han sido mortales, comienzan a serlo en México donde miles de jóvenes se acercan a ellas e inician sus carreras de narcotraficantes al menudeo. Ya pasarán al mayoreo, terminando como jefes de sus propios cárteles. El problema debe ser discutido por expertos, por médicos, sociólogos… No a propuesta de un político venido de más a menos y que no para de parlotear. ¿Querrá dedicarse a la producción de marihuana a gran escala? Está visto que su fundación y su rancho no dan muchos recursos económicos y que en tanto comerciante agrícola es un genio, lo que no fue en la política.

 

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