Racetrack Playa, en el Valle de la Muerte una larga extensión desértica en  California, Estados Unidos, es un paisaje extraño. Es un lago seco, rodeado de montañas, plano y largo como si le hubiera pasado por encima una aplanadora. En verano, el suelo agrietado parece la piel de un elefante.

Pero lo más extraño de todo son unas piedras esparcidas por doquier que van del tamaño de un guijarro al de un ser humano. Lo que tienen de asombroso estas rocas es que dejan un rastro de movimiento, como si hubieran reptado por el suelo.

Algunos rastros son rectos y solo tienen unos metros de largo, pero otras tienen extensiones que alcanzarían las dos porterías de un campo de fútbol, se curvan o se cruzan entre sí.

La solución, en un Tupperware

 

Ralph Lorenz, científico planetario de la Universidad de John Hopkins, creó en 2006 una red de estaciones meteorológicas en miniatura en el Valle de la Muerte como parte de un proyecto con la NASA sobre las condiciones climáticas de Marte.

Entonces descubrió  las piedras reptantes. “Yo estaba intrigado, como todo el mundo, así que utilizamos los instrumentos que teníamos para tratar de conocer cuales eran las condiciones reales de la playa”, explica a la revista del Smithsonian.

A medida que el equipo de investigación estudiaba los patrones climáticos en el Valle de la Muerte, también buscaron casos similares en otros entornos y descubrieron que el hielo ayudó a poner a flote rocas en las playas árticas, creando barricadas a los largo de la costa. Los científicos comenzaron a poner esta idea a prueba en el valle.

Lorenz probó su teoría en su cocina. “Tomé una pequeña piedra y la puse en un Tupperware. Lo llené  de agua de forma que la roca sobresaliera un poco. Lo puse en el congelador y obtuve un bloque de hielo con una roca que sobresalía”, explica.

Volcó la roca helada flotando en una bandeja de agua con arena en la parte inferior. Soplando sobre el hielo, se dio cuenta que podía enviar la roca deslizándose por la bandeja, dejando un rastro en la arena mientras se movía. Después de décadas de cálculos teóricos de innumerables científicos, la respuesta parecía estar ahí, sacada de un tupper.

Abc.es/ redacción/bbb