El Día Mundial del Árbol, que se celebra hoy, es una oportunidad para recordar la importancia de proteger 139 millones de hectáreas de la superficie forestal del país y contrarrestar los efectos de la deforestación.
Suecia fue el primer país que celebró el Día del Árbol en 1840 al tomar conciencia de la importancia que tienen los recursos forestales, del cuidado que se debía brindar a los árboles y la necesidad de introducir a los niños en el conocimiento y la práctica de una tarea a largo plazo.
Años más tarde, grupos de suecos emigraron a Estados Unidos y llevaron consigo esa herencia cultural, cuyo ejemplo sirvió para que en ese país también instituyera su Día del Árbol en 1872.
En el Congreso Forestal Mundial realizado en la ciudad de Roma en el año 1969, se acordó que el 28 de junio se conmemoraría el Día Mundial del Árbol.
En el caso de México, en 1959 y por decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, se adoptó esa celebración para cada segundo jueves del mes de julio.
Los árboles están presentes desde el principio de la historia, por lo que sus beneficios son conocidos y aprovechados desde hace miles de años por el hombre, pero también han sufrido los efectos de la transformación, industrialización y crecimiento demográfico.
De acuerdo con la Guía Práctica sobre Cambio Climático y Bosques de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), en el territorio nacional, el 60 por ciento de esa superficie forestal son bosques y selvas.
Y según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), México se encuentra entre los primeros países con mayor deforestación en el mundo.
El Día Mundial del Árbol representa una oportunidad para hacer conciencia de que las plantas y bosques nos proveen importantes servicios ambientales ya que son hábitats y refugios para la biodiversidad, brindan alimento y materias primas y pueden funcionar como barreras contra desastres naturales.
Redacción/she
