El disidente cubano Guillermo Fariñas aseguró hoy, tras recibir del Parlamento Europeo el premio Sajárov que le fue concedido hace tres años, que regresará a su país para seguir luchando por una “Cuba libre” y pese al miedo que tiene a sufrir represalias.
“Claro que regresaré a Cuba. Es mi obligación”, dijo Fariñas en una entrevista hoy con Efe, en la que también reconoció tener miedo, “incluso a ser asesinado como les pasó a otros”.
“Claro que tengo miedo, pero ese miedo no me va a paralizar porque tengo más miedo a defraudar al pueblo cubano que al régimen”, explicó.
Fariñas dijo también a Efe que sí había imaginado poder recoger algún día el Premio Sájarov en Estrasburgo, “aunque en otras circunstancias, con una Cuba libre y democrática”.
Guillermo Fariñas recibió el galardón de manos del vicepresidente del Parlamento Europeo (PE) Giani Pitella, ya que el presidente, Martin Schulz, asiste en Berlín a la Conferencia sobre empleo juvenil que se celebra este miércoles.
Es el tercer opositor cubano tras Oswaldo Payá (2002) y Las Damas de Blanco (2005) en conseguir el galardón europeo, por lo que el premiado ha querido agradecer a la Eurocámara “su apoyo a la lucha pacífica de los disidentes” en Cuba.
Según el galardonado, la presión internacional y los frutos de la propia lucha de los disidentes están detrás del permiso del Gobierno cubano para salir de la isla y recoger el premio, tal y como ocurrió hace tres meses con las Damas de Blanco.
En su opinión ello no debe leerse como una señal de cambio en la isla, al tiempo que apuntó que “el aparato represivo y las leyes judiciales siguen intactas” en Cuba.
“Solo han cambiado las circunstancias en el sentido que el régimen venezolano se está tambaleando y Caracas era lo que mantenía al Gobierno cubano con seguridad para poder reprimir”, reflexionó Fariñas.
El premio Sájarov, que antes de Europa visitó Estados Unidos, viajará en los próximos días a España, aunque declinó dar detalles de su agenda por el momento.
Sobre los respaldos recibidos de parte de la comunidad internacional, Fariñas dijo que en el caso de las autoridades españolas “en algunos momentos sí (sintió ese apoyo), en otros no”.
“El gobierno de (José Luis) Rodríguez Zapatero fue manipulador y trató de vender como un triunfo que salieran de las cárceles presos políticos cuando el gobierno de los Castro reconoció que es un derecho de los cubanos no ser encarcelados arbitrariamente”, opinó Fariñas.
“Ahí me sentí mal con el gobierno, no con el pueblo español, siempre he sentido de su parte su mayor solidaridad”, afirmó el disidente cubano.
Fariñas se mostró esperanzado en que algún día vivirá en una Cuba libre y dijo que “eso está más cerca de lo que pensamos”.
“El nivel de protesta social es cada día mayor (…) y cuando haya aún más el gobierno va a tener las manos atadas porque va a ser tanta la masa crítica que será imposible ya oprimirla”, añadió.
Tras recibir el premio, el opositor cubano levantó el diploma con la mano izquierda y alzó el puño derecho, una acción que dijo “simboliza la fuerza de la esperanza que la democracia llegará algún día al pueblo cubano”.
Fariñas, que llegó este martes a Estrasburgo, recogió el Sájarov acompañado por su madre Alicia Fernández, a quien quiso dedicarle el galardón.
“Cuando inicié las huelgas de hambre mi madre con lágrimas en los ojos me pidió que hiciera testamento. Yo le dije que no debería haberme enseñado tanto sobre los patriotas cubanos. Si estoy hoy aquí es por esta mujer”, dijo Fariñas dirigiéndose a su madre.
Señaló también que el haber podido viajar tres años más tarde a recoger el Sájarov “no se debe a que la situación en Cuba haya cambiado de forma esencial… En Cuba cambian cosas para que siga sin cambiar nada”.
En 2010 la Eurocámara decidió concederle su máximo galardón a la libertad de conciencia por su labor en defensa de las libertades.
El disidente, que ha llevado a cabo más de una veintena de huelgas de hambre en protesta contra el Gobierno de La Habana, es uno de los símbolos de la oposición al castrismo en los últimos años.
Cuando hace tres años no pudo viajar a recibir el Sájarov, la Eurocámara situó una silla vacía en el centro del hemiciclo para simbolizar su ausencia. EFE
