A contracorriente
60 años de luchar por la libertad de expresión
René Avilés Fabila
Hace unos días, la Lotería Nacional homenajeó a nuestra casa editorial por sus fructíferos 60 años al servicio de un periodismo crítico, en la sede de la Lotería, y le dedicó el sorteo del martes 25 de junio. En los billetes aparecía la portada de Siempre! Periodistas, funcionarios y políticos de distintos partidos llenaron la hermosa sala. hablaron la directora, licenciada Sherman, de la legendaria empresa, desde luego Beatriz Pagés y Miguel Ángel Mancera, quien reconoció que los discursos de Beatriz Pagés eran brillantes piezas de oratoria, que la había escuchado varias veces y siempre quedaba gratamente sorprendido.
Luego aparecieron los simpáticos y tradicionales gritones y saludaron a los integrantes de la mesa para enseguida comenzar el sorteo; al concluir, en el lobby del edifico ofrecieron un coctel y aprovechamos el momento para saludar a nuestra directora. Lo más interesante fue que, a partir de la fundación de la revista Siempre! por José Pagés Llergo, comenzó una nueva lucha por la libertad de expresión. Se destacó el papel de Pagés como periodista y mexicano ilustre preocupado por su país, al que amaba intensamente. Para mí, aquello fue emotivo.
Conocí al Jefe Pagés alrededor de 1966. Me pareció hosco, lo era en apariencia. Escondía a un hombre generoso, dueño de un oficio periodístico notable. Sus entrevistas durante la Segunda Guerra Mundial a los principales líderes políticos y militares de la contienda, sus crónicas y reportajes novedosos le dieron un inmenso prestigio. Sabía que con el poder no se entabla una relación sumisa, sino de pares. Y consolidó tal conducta al fundar la revista Siempre! Mis primeras entregas fueron para polemizar por razones de índole cultural. Me veía llegar y me preguntaba “¿Ahora a quién se quiere chingar?” Le entregaba las hojas y me decía “ya veremos”, y las publicaba. Eso era, es, un honor.
De muchas maneras nuestra revista fue mi escuela de periodismo político y cultural. En sus páginas conocí a muchos de los fundadores: Rafael Solana, Lombardo Toledano, José Alvarado, Blanco Moheno, Renato Leduc, Indalecio Prieto. Más adelante entablé algunas relaciones con Antonio Rodríguez, Fedro Guillén, Alberto Domingo, Rico Galán y Natividad Rosales. Cuando por razones de censura me quedé sin tribuna donde escribir, Beatriz Pagés me invitó a sumarme de manera habitual a sus páginas. Estaba en la misma tradición de su padre, quien recibió a multitud de personas acosadas en sus países o en su propia tierra. Como a Fernando Benítez, expulsado de Novedades, él y su magnífico suplemento cultural México en la cultura encontraron en Pagés Llergo el apoyo que requería no sólo él, sino los artistas e intelectuales arrojados de su medio por llevar a la práctica algo sagrado: la libertad de expresión.
La ceremonia fue una soberbia clase de alto periodismo y un reconocimiento a la lucha que un grupo de profesionales brinda bajo la mirada generosa de Beatriz Pagés.
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