Gerardo Yong

Una crisis alimentaria puede surgir repentinamente en cualquier región del planeta. Francia advirtió que este fenómeno ronda a la civilización humana de manera amenazante y urgió a establecer programas que permitan un monitoreo constante de la situación que favorece el desarrollo de las crisis alimentarias. De visita en México para asistir al Foro Parlamentario del Grupo de los Veinte, el senador francés Jean-Marc Pastor advirtió que la comunidad internacional debe considerar en todo momento los efectos devastadores de la hambruna, principalmente en la población pobre; la más expuesta a este fenómeno considerado como un asesino silencioso.

“En los próximos veinte años, la población se va a duplicar. ¿Cómo aceptar que los pobres no tengan acceso a una alimentación? Debemos tener imaginación e inteligencia para avanzar por un nuevo camino”, indicó. “Debemos caracterizarnos por la innovación y la imaginación para reflexionar juntos sobre la nueva gobernancia. Que los veinte principales países se preocupen por el futuro del mundo me parece una reacción sana”.

El político francés se entrevistó con el diputado Víctor Serralde, presidente de la Comisión de Desarrollo Rural de la Cámara de Diputados, con el secretario de Desarrollo Sustentable del Estado de Morelos, Sr. Einar Topiltzin Contreras Macbeath, así como con Jorge Mendoza Garza, presidente de la Comisión de Defensa Nacional y del Grupo de Amistad México-Francia en la Cámara de Diputados, y Eloy Cantú Segovia, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores. Finalmente fue recibido por Manlio Fabio Beltrones, coordinador del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Cámara de Diputados.

El senador galo destacó la disposición de su país a impulsar un acercamiento y reforzar los intercambios en términos de experiencias legislativas con América Latina. “Francia y los países latinoamericanos tienen relaciones privilegiadas”, se felicitó el Senador, quien promovió la adopción por parte del Senado de una resolución para crear la Jornada de América Latina y el Caribe en Francia, realizada en mayo.

Esta advertencia tiene lugar en momentos en que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha concentrado sus esfuerzos en un llamado a la concientización del hambre que sufren más de 870 millones de personas en el mundo, principalmente el sureste asiático y la Africa Subsahariana.

Este organismo exhortó a la comunidad internacional a revisar las medidas adoptadas para luchar contra el hambre a fin de hacerlas sostenibles. Agregó que es necesario establecer redes de seguridad a corto plazo que ofrezcan socorro inmediato e inversiones a largo plazo que permitan aumentar la producción agrícola nacional y el potencial para generar ingresos.

El hambre mantiene atrapada a casi el diez por ciento de la población mundial, en una forma tal que se le vaticina un final muy trágico: la muerte por inanición.

Es de hecho una violación a los derechos humanos. A esos apartados internacionales que se les tiene que decir o aplicar el término “humanos”, en un intento por facilitar a la consciencia social superar el egoísmo existencial en que se mantiene más de la mitad de la población que vive de las carencias del resto de la población mundial.

De hecho, la FAO considera el hambre como “el resultado de la injusticia. De la violación del derecho fundamental de toda persona a disponer, en todo momento, de alimentos en cantidad y calidad suficiente que le permitan vivir una vida digna y saludable”.

El caso de México es contradictorio. Por una parte es considerado como la 12.ª economía de mayor tamaño del mundo. Debido a este supuesto “potencial”, la mayoría de los organismos internacionales de ayuda no considera que el país sea prioritario para la cooperación al desarrollo. La FAO asegura que México aún presenta grandes diferencias entre ricos y pobres, el norte y el sur, y las zonas urbanas y rurales. Más del 40 % de la población es pobre y vive con menos de dos dólares al día. Aún peor: casi un 20 % es muy pobre y vive con menos de un dólar diario.