Adli Mansur, presidente interino de Egipto, hizo un llamado a la calma y lamentó “profundamente” las muertes de islamistas ocurridas ayer, informó que las elecciones parlamentarias se llevarán a cabo en febrero y seguirán seguidas por comicios presidenciales.
En unos cuatro meses y medio se llevará a cabo un referéndum sobre la nueva Carta Magna, tras lo cual, uno o dos meses después, se celebrarán elecciones parlamentarias. Los comicios presidenciales serán convocados tras la primera reunión del nuevo Consejo de Diputados.
Según el ministerio de la salud, tras el derrocamiento del presidente egipcio Mohamed Mursi por el Ejército, la violencia ha escalado en Egipto: en enfrentamientos entre seguidores de los Hermanos Musulmanes y los militares murieron al menos 51 personas y 435 resultaron heridas.
Las informaciones sobre lo ocurrido son contradictorias: de acuerdo con los militares, los enfrentamientos se produjeron cuando los agresores intentaron asaltar el club de oficiales de la Guardia Republicana, donde según rumores, podría encontrarse Mursi.
El Ejército detuvo a unas 200 personas que iban armadas. Tenían armas de fuego y artefactos incendiarios, según el comunicado del Ejército, que asegura que entre los muertos y heridos hay también soldados. Según su versión, los asaltantes intentaron entrar el complejo rodeado de alambre mientras francotiradores disparaban desde tejados cercanos.
Los Hermanos Musulmanes declararon sin embargo que se atacó a sus seguidores durante una protesta en la oración de la mañana y habló de 53 muertos. El portavoz de la organización, Gehad al Haddad, escribió en Twitter que la policía y el Ejército intentaron disolver con violencia una sentada de seguidores de Mursi.
En un comunicado subrayó que el pueblo egipcio no quiere vivir bajo una dictadura militar y proseguirá la lucha contra ello y señaló que este “crimen abominable” es una prueba más de la brutalidad de la cúpula militar.
Un médico del campo de Mursi señaló que el Ejército utilizó balas reales contra los manifestantes.
Por su parte, la fiscalía general egipcia ha iniciado una investigación sobre lo ocurrido, por orden del presidente interino Adli Mansur.
Antes del anuncio de elecciones hecho por Mansur, los salafistas, radicales islámicos que apoyaron el golpe militar contra Mursi habían anunciado que abandonaban las conversaciones sobre el futuro político del país en las que se iba a decidir sobre el primer ministro interino. El portavoz del partido Al Nur, Nader al-Bakkar, escribió en Twitter: “En respuesta a la masacre ante el club de la Guardia Republicana hemos decidido retirarnos de todas las negociaciones con efecto inmediato”.
