Balcón
Ni el oxígeno de Baja California lo salva
Raúl Rodríguez Cortés
El casi seguro triunfo de la alianza PAN-PRD en las elecciones de gobernador de Baja California no es, como se pretende hacer creer, oxígeno suficiente para mantener con vida política al líder blanquiazul, Gustavo Madero. Tampoco es suficiente garantía de continuidad del acuerdo político cupular del Pacto por México.
Antes de que las autoridades electorales de Baja California decidieran invalidar el Programa de Resultados Electorales (PREP) por supuestas fallas en el algoritmo del sistema, el panista Francisco Kiko Vega aventajaba con 47.15% de los votos al priista Fernando Castro Trentti quien registraba 44.15%. El PREP fue invalidado cuando ya había contabilizado 97.09% del total de los votos emitidos.
Se acordó entonces apegarse (aunque los candidatos y los líderes de los partidos postulantes ya habían proclamado para sí su triunfo) al resultado del conteo oficial de votos que inició el miércoles pasado, cuyos resultados se darán este domingo y el presidente Peña Nieto pidió que todos respetaran.
No obstante hay diversas razones, ya enumeradas por diversos analistas, para suponer que, al final de cuentas, se reivindicará el triunfo del candidato de la alianza PAN-PRD: el blanquiazul, después de 24 años en el poder, está mejor evaluado en BC como partido y como gobierno; Castro Trentti no era el candidato de Peña Nieto y recibió poco apoyo del gobierno federal; el influyente Jorge Hank, quien no obstante se acercó y se mostró apoyando al candidato priista, parece preferir, de acuerdo con sus intereses, otro gobierno del PAN; y el Pacto por México es un interés superior a salvar incluso más que una gubernatura, que garantizaría su continuidad, con un Madero fortalecido por el triunfo en Baja California, hasta sacar adelante las reformas energética y hacendaria.
Por supuesto que el eventual triunfo del PAN en Baja California dará oxígeno a Madero. Pero la duda es si será suficiente para que sobreviva políticamente. La derrota, claro está, hubiera sido su inmediata sepultura, y la victoria, de concretarse, lo mantendrá por lo pronto. Pero la debacle en el PAN es de tal envergadura que es muy poco probable que el chihuahuense pueda reelegirse, casi tan improbable como que el senador Ernesto Cordero alcance el liderazgo partidista. Hay panistas de abolengo que consideran que el futuro del partido dependerá de un liderazgo de conciliación que no recaerá necesariamente en un maderista o en un calderonisa.
Ahora bien, en términos medibles, las cuentas electorales que entrega Madero no son ni con mucho espectaculares: de los trece estados en que hubo elecciones de ayuntamientos el 7 de julio pasado, el PAN sólo ganó cinco capitales (Mexicali, Aguascalientes, Puebla, Tlaxcala y Saltillo), mientras que el PRI ganó ocho (Chihuahua, Durango, Oaxaca, Chetumal, Culiacán, Ciudad Victoria, Jalapa y Zacatecas). Y de los trece estados en que hubo elecciones de Congreso, el PAN sólo ganó la mayoría en cuatro (Baja California, Oaxaca, Puebla y Tlaxcala) mientras que el PRI la ganó en nueve (Chihuahua, Aguascalientes, Durango, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas).
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