VOLVER A EMPEZAR

Amenazas

Manuel Espino

Miguel Ángel Yunes se encuentra en un severo estado de descomposición conductual ahora que sus dos principales cómplices y aliados —Elba Esther Gordillo y Felipe Calderón— están una en la cárcel y otro en el destierro, en la ignominia que trae el desprestigio.

Se entiende que Yunes se sienta desamparado, ahora que sus padrinos han sido desactivados políticamente y no cuenta más que con sus bravuconerías para defenderse.

En días anteriores Yunes se acercó a uno de mis más cercanos amigos, lo señaló agresivamente con el dedo y le espetó: “Dile a tu amigo que se equivocó de enemigo. Se va a arrepentir”.

Tal amenaza fue proferida en un conocido restaurante, siendo mi amigo y una persona que lo acompañaba periodistas nacionales. Si eso hace ante representantes de los medios y en público, ¿a qué no se atreverá cuando lo protege la clandestinidad?

La demanda penal que interpuse en su contra por enriquecimiento ilícito, ante la Procuraduría General de Justicia de la República, lo tiene más que nervioso.

Un par de días después, encontré a Yunes en el aeropuerto de Veracruz. Tuvo la oportunidad de cumplir su amenaza pues me vio en persona con toda claridad, pero se hizo el occiso.

Al salir del aeropuerto, volvió a estar a unos pasos de mí pero decidió continuar su camino por la banqueta hacia la siguiente salida.

Alguien podría considerar que Yunes mostró una conducta prudente. Conociéndolo, me parece más creíble que le haya pesado su carácter cobarde, por lo cual habrá de esperar a dar un golpe a su estilo: sorpresivo, por la espalda y sin exponerse. Hay sobrados testimonios sobre sus mañas y estilos de mafioso.

Sus amenazas no nos intimidan. Sabemos que son creíbles, pero ello no nos amilana. Seguiremos recabando información para enriquecer el acervo probatorio que ha hecho evidente que se trata de un delincuente.

Ya comprobamos la incongruente cantidad de sus propiedades, así como sus depósitos en bancos extranjeros por más de 6 millones de dólares. En 2010, tras su fracasada campaña a gobernador, depositó dos millones de dólares. Hay indicios de que se trata de una fortuna muchísimo mayor, pues sólo conseguimos algunos estados de cuentas de meses aislados; es sólo la punta del iceberg.

Seguramente sus amenazas buscan amilanarnos para que no ratifiquemos la denuncia interpuesta. Nada logrará: en cuanto seamos requeridos por la autoridad haremos lo conducente. Si quiere hacer válidas sus palabras, sabe dónde encontrarme.

No se trata de una bravata o un gesto de valiente de cantina, sino de un valor democrático: si algo ha de dirimirse que sea en público, debatiendo, de frente a las instituciones, con argumentos, no con maniobras subterráneas. Si él considera que me “equivoqué de enemigo” e imagina que puede probar que las acusaciones que he hecho son falsas, estoy dispuesto a sostenerle mis dichos en persona. La política de los que amenazan tiene que ser desterrada para siempre de México, junto con la corrupción de la que Yunes es un icono.

 

www.twitter.com/ManuelEspino

manuespino@hotmail.com