La presidenta brasileña, Dilma Roussef, le propuso hoy al papa Francisco una alianza para combatir las desigualdades para diseminar por el mundo iniciativas de superación de la pobreza que han sido exitosas en Brasil.
El papa inició hoy una visita de una semana a Brasil para participar en la Jornada Mundial de la Juventud, y en su primer acto con las autoridades del país dijo no traer “ni oro, ni plata, sino lo más valioso, Jesucristo”, en su primer viaje internacional de su pontificado.
El papa durante uno de sus discursos afirmó, que no concede entrevistas, porque “no puede” y es “muy fatigoso”, pero se mostró encantado de saludar uno a uno a los setenta periodistas que le acompañaron en el avión que le llevó desde Roma a Río de Janeiro, con los que departió en ambiente cordial y relajado.
El papa Francisco, en una corta intervención, denunció los estragos que está haciendo los estragos que están haciendo la crisis con los jóvenes, que encuentran trabajo y resaltó la importancia de los ancianos en la sociedad, de los que dijo tienen la sabiduría de la vida.
