GENÓMICA Y BIOECONOMÍA

 

Consorcio Mexicano para la Genómica de Bovinos

 

Dr. Gerardo Jiménez Sánchez

La nueva revolución del conocimiento desencadenada a partir del desciframiento del genoma humano comienza a tener ramificaciones en un gran número de actividades que mueven la economía global. Como se sabe, cada especie tiene una secuencia específica de las cuatro letras que forman el alfabeto genómico: A, G, T y C. El orden de las letras en textos de millones de ellas definen si se trata de una salmonella, un delfín o una vaca, e incluso, definen las diferentes sub-clasificaciones dentro de cada especie. Más aún, dentro de un grupo de animales, por ejemplo ganado vacuno, existen variaciones salpicadas a lo largo del texto, que se asocian a diferentes rasgos físicos en cada vaca.

Hace 10 años conocimos por primera vez la secuencia de las 3,200 millones de letras que forman el texto del genoma humano. Cinco años después se obtuvo la secuencia del primer genoma bovino (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19390049).

A partir de estos avances científicos, la industria ha comenzado a desarrollar aplicaciones para enriquecer la presencia de rasgos de alto valor económico en las poblaciones de vacunos. Así, los estudios se han dirigido a encontrar variaciones dentro del texto asociadas, entre otros rasgos, al marmoleo y la suavidad de la carne, las características del ribeye, el contenido de grasa, la docilidad del animal, la calidad y cantidad de la leche, e incluso, a la cantidad de alimento que comerá una vaca para llegar a producir la carne o leche esperadas. Actualmente existen productos en el mercado que permiten leer variaciones del ADN de una vaca y otorgarle un valor genómico que se refleja en su valor comercial. Así, ya existen chips de uso rutinario en países como Estados Unidos y Canadá, que permiten leer miles de variaciones genómicas del ADN de cada vaca, a partir de una muestra de pelo o de saliva a un costo cercano a 400 pesos por animal.

Tradicionalmente la industria ganadera lleva a cabo el registro de las características físicas de cada animal a través de lo que se conoce como registro genético. Este, además de integrar rasgos como peso al nacimiento, dimensiones a lo largo de su vida y características de sus productos, registra  también su ascendencia y su progenie. Estos datos ayudan al ganadero a decidir la mejor cruza para obtener sus objetivos de producción. Sin embargo, el grado de exactitud de estos valores es limitado y, en muchos casos, bajo.

Las decisiones que toma un ganadero para establecer sus cruzas y lograr sus objetivos comerciales son delicadas, pues en general, un ganadero logra ver en promedio cinco generaciones de vacas a lo largo de su vida. Así, una mala decisión, puede arruinar su negocio.

El descubrimiento de variaciones en el ADN asociadas a rasgos de alto valor comercial se ha dado fundamentalmente en razas puras como la Angus, Holstein y Hereford, por mencionar algunas. En México, la mayor parte del ganado no es de raza pura, dado que a través de los años ha sido necesario diseñar cruzas, sobretodo con el Cebú presente en América del Sur y en la India que le confieren la capacidad de resistir las temperaturas de nuestra región. En consecuencia, el genoma de gran parte del ganado mexicano es producto de una mezcla de genomas de razas puras y Cebú y, por ello, los chips genómicos no pueden ser usados directamente ese ganado.

Afortunadamente, existe un consorcio internacional bajo el liderazgo de Brasil, cuyo objetivo es la secuenciación del genoma del Cebú para el desarrollo de instrumentos genómicos que impulsen la industria ganadera. México ya muestra interés inicial por desarrollar el uso de la genómica en la ganadería. El pasado mes de mayo llevamos a cabo una serie de cuatro talleres en Guadalajara, Querétaro, Monterrey y Mérida a fin de dar a conocer estos avances científicos y sus aplicaciones a la industria ganadera. Acudieron más de 1,000 personas de los ámbitos científico, productivo y del gobierno federal con el mayor entusiasmo por buscar el establecimiento de sinergias para el desarrollo de la genómica en la industria ganadera mexicana. El libro de memorias de estos talleres se encuentra disponible en: http://www.genomicaybioeconomia.org/registro_taller.html.

Recientemente la Asociación Americana de Ganado Angus informó sobre la integración del perfil genómico como requisito para la evaluación comercial de esta raza. Más aún, hace unas semanas tuve la oportunidad de visitar Holstein Canada, en donde pude atestiguar que el perfil genómico de este ganado se hace en todos los ejemplares de aquel país, lo mismo que en Estados Unidos.

Los nuevos tiempos que vive México y que impulsan decididamente la innovación para el crecimiento económico hacen propicia la creación de un Consorcio Promotor para la Integración de la Genómica a la Ganadería en México. Se antoja que pudiera ser una asociación en la cual participaran instituciones públicas y privadas para desarrollar el estudio de factibilidad necesario y la infraestructura básica para establecer sinergias internacionales con este propósito. Así, podría implementarse un estudio piloto que siente las bases de la genómica en beneficio de la industria ganadera en México, pasando a la práctica aquello de la innovación para el crecimiento económico de México.

www.genomicaybioeconomia.org

gerardo.jimenez@genomicaybioeconomia.org

Profesor de Genómica y Bioeconomía, Escuela de Salud

Pública de Harvard. Presidente de Biotecnología de la OCDE.

Presidente de Genómica y Bioeconomía AC.