GENÓMICA Y BIOECONOMÍA
Los sistemas nacionales de salud requieren cada vez más de las herramientas genómicas
Dr. Gerardo Jiménez Sánchez
No es raro escuchar que alguien haya tenido una reacción adversa a un medicamento prescrito por su médico. De hecho, estas reacciones son un problema de salud pública con altos costos a la salud y a la economía. Las reacciones adversas a los medicamentos son efectos dañinos que ocurren con la administración de un medicamento a dosis normales y para el uso prescrito. Estos pueden ocurrir a partir de una sola dosis, con el uso prolongado o por la combinación de dos o más medicamentos. Su estudio se encuentra dentro del campo de la fármacovigilancia y cada país tiene sus propios programas para este fin de acuerdo a los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud.
Algunas reacciones adversas las conocemos porque son comunes, sin embargo, otras menos frecuentes pueden llegar a ser mortales. Por ejemplo, sabemos que la Talidomida se asocia a defectos en la formación del feto, los anticonceptivos orales pueden causas problemas en la coagulación de la sangre, algunos medicamentos para el control del colesterol (las estatinas) pueden asociarse a degeneración muscular, y así existen cientos.
Las reacciones adversas de los medicamentos no solo son un problema mundial de salud pública, sino además resultan una carga económica importante para los sistemas de salud. El Centro de Prevención y Control de Enfermedades de los Estados Unidos, estima que el 82% de los adultos norteamericanos toma cuando menos un medicamento y el 29% toma cinco o más. Calculan que anualmente 700,000 consultas a urgencias y 120,000 hospitalizaciones se deben a reacciones adversas a los medicamentos, con un costo cercano a los $3,500 millones de dólares y se calcula que cuando menos el 40% de los costos ambulatorios de las reacciones adversas a los medicamentos pueden prevenirse.
(http://www.cdc.gov/medicationsafety/basics.html).
De hecho, el número de estos eventos se incrementará debido al desarrollo de nuevos medicamentos, el descubrimiento de nuevos usos para viejos medicamentos, el envejecimiento de la población y el incremento en el uso de medicamentos para prevención de enfermedades.
En general, los efectos adversos a los medicamentos pueden ocurrir, por variaciones genéticas de cada persona, por la presencia de una enfermedad adicional a la que se intenta tratar o por sinergias con otros medicamentos. Entre los humanos, existen variaciones normales dentro del ADN. Estas variaciones, normalmente no causan enfermedad a menos de que el medio ambiente cambie en forma dramática, lo cual puede ocurrir al contacto con un medicamento, dando como resultado una reacción adversa al mismo. Actualmente, se conocen docenas de variaciones en el ADN humano que dan lugar a reacciones adversas a medicamentos. A simple vista, resulta imposible distinguir entre quienes tienen esas variaciones y quienes no las tienen. Sin embargo, una prueba de ADN en sangre o saliva puede hacerlo.
La farmacogenómica es una nueva disciplina que permite identificar rutinariamente variaciones en el ADN de las personas a fin de poder calcular dosis personalizadas, o bien, alertar sobre la conveniencia de usar un fármaco diferente para el mismo tratamiento cuando el seleccionado será tóxico. En los Estados Unidos, la FDA (Food and Drug Administration, por sus siglas en inglés) ha hecho pública una lista de más de 100 medicamentos que deben incluir información farmacogenómica en sus etiquetas (http://www.fda.gov/Drugs/ScienceResearch/ResearchAreas/Pharmacogenetics/ucm083378.htm). Algunas de esas etiquetas incluyen acciones específicas que deben tomarse con base en la información del ADN del paciente. Prácticamente todos estos medicamentos, a cuyos consumidores protege la FDA con información y recomendaciones terapéuticas, se venden en México. Por ello, resultan valiosos los esfuerzos de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) en torno a sentar las bases de la farmacogenómica en México, a fin de ofrecer protección contra riesgos sanitarios asociados a medicamentos de uso común, muchos de ellos actualmente en el cuadro básico de medicamentos.
La farmacogenómica es un paso más hacia la medicina personalizada que se vislumbró a partir del Proyecto del Genoma Humano, pues cada vez es más fácil y más barato leer el ADN de las personas, especialmente cuando las letras de interés pueden resultar en dosis personalizadas. O bien, cuando la prueba indica que el paciente no debe tomar un medicamento por que seguramente desarrollará una reacción adversa. Así, la farmacogenómica reduce en forma importante el daño a la salud y los costos asociados a las reacciones adversas a medicamentos. Más aún, el costo de estas pruebas, en ocasiones, en más bajo que el propio tratamiento.
La genómica comienza a pasar de un plano puramente científico al terreno de la práctica médica cotidiana con implicaciones importantes en el cuidado de la salud y sus costos económicos y sociales. Por ello, resultará valioso integrar progresivamente la farmacogenómica al Sistema Nacional de Salud de México, así como también el marco regulatorio que debe acompañarle.
www.genomicaybioeconomia.org
gerardo.jimenez@genomicaybioeconomia.org
Profesor de Genómica y Bioeconomía, Escuela de Salud P
ública de Harvard. Presidente de Biotecnología de la OCDE.
Presidente de Genómica y Bioeconomía AC.
