¡VIVA LA DISCREPANCIA!
Llegó la hora
Raúl Jiménez Vázquez
El Comité de los Derechos del Niño, dependiente de la ONU, requirió al Estado Vaticano para que a más tardar el 1 de noviembre de 2013 rinda un informe pormenorizado en relación con el escandaloso asunto de la pederastia eclesiástica. La dimensión del problema ahora depositado en manos de los funcionarios de Naciones Unidas es indiscutiblemente mayúscula y por ello la difusión de tal determinación ha causado un revuelo singular.
Por lo pronto, en Estados Unidos, la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales cometidos por Sacerdotes (SNAP) se prepara para aprovechar esta circunstancia a fin de dar cauce estratégico a los aberrantes actos materia de la denuncia por presuntos crímenes de lesa humanidad instaurada ante la Corte Penal Internacional en contra del papa emérito Joseph Ratzinger y otros miembros de la Curia Romana. Por otro lado, algo similar está ocurriendo en el continente europeo, sobre todo alrededor del famoso caso de las monjas irlandesas.
También en México se han sentido los efectos de esta decisión internacional. Hace unos días las organizaciones SNAP México, Católicas por el Derecho a Decidir, Observatorio Eclesial y Centro de Estudios Ecuménicos, conjuntamente con los doctores José Barba y Fernando M. González, el maestro Saúl Barrales y el exsacerdote Alberto Athié, emitieron un comunicado oficial manifestando su beneplácito ante el hecho de que se está exigiendo por primera vez al Estado pontificio que rinda amplias cuentas sobre las atrocidades perpetradas en buena parte de las jurisdicciones del mundo católico.
Los activistas no dejan margen a duda sobre su posición: I) una tragedia de este calibre no puede explicarse sin la participación directa de las máximas autoridades del Vaticano y sus estructuras locales, II) aportarán al foro supranacional toda la información acumulada en torno a los casos de los que han tenido conocimiento, III) participarán en todos los espacios abiertos por el Comité, especialmente en las reuniones a realizarse en la sede de Ginebra, Suiza, en febrero de 2014, en las que habrán de comparecer los representantes de la Santa Sede.
Adicionalmente, los miembros del grupo en cita están haciendo énfasis agregado en tres cuestiones específicas: solicitarán a la ONU que se investiguen los actos de pederastia cometidos en nuestro país; demandarán la apertura de una indagatoria respecto a los presuntos encubrimientos institucionales que propiciaron la impunidad del fundador de los Legionarios de Cristo y de otros sacerdotes mexicanos; exigirán que se detenga el proceso de canonización de Juan Pablo II hasta esclarecerse si tuvo o no responsabilidad alguna.
El escenario resultante de la conjugación armónica de la intervención internacional con las movilizaciones nacionales hace creer que efectivamente llegó la hora de la rendición de las cuentas vaticanas.
