A contracorriente
La oposición no consigue ni migajas
René Avilés Fabila
Desde hace años el Distrito Federal es propiedad del PRD. Sin embargo la experiencia tendría que haberles demostrado a los habitantes de la ciudad capital que con dicho partido llegó una enorme y evidente corrupción. No ha sido así. Si al principio el PAN y el PRI algo conseguían, hoy apenas cuentan. La oposición no consigue ni migajas, donde se presenten el PRI y el PAN, salen derrotados aparatosamente. El colmo fue la Delegación Miguel Hidalgo, donde el segundo perdió la joya de la corona y los ricos un bastión que no dejarán de lamentar.
Sorprende sobre todo que el partido que gobierna el país, el PRI, en la capital apenas tenga alguna representación, y eso plurinominal. La candidatura de una afamada priista, Beatriz Paredes, no logró más que galvanizar a los capitalinos y darle más votos a un candidato joven y sin señales de corrupción en su carrera, Miguel Ángel Mancera, cuyo gabinete es destacado en términos generales, pero donde el control de las delegaciones no está principalmente en sus manos sino en las de las tribus que, aprovechando el éxito original de Cuauhtémoc Cárdenas, hicieron suyas algunas delegaciones y en otras tienen una fuerte presencia merced a la corrupción existente y bien conocida no sólo por los medios de comunicación sino también por los ciudadanos que la padecen.
Tal es el caso de Tlalpan, donde el gobierno, de una ilusoria izquierdista, ha mostrado una corrupción sin límites, un autoritarismo brutal y un enfrentamiento con los habitantes de la delegación que cada día es más evidente. El PAN, aliado del PRD, no mueve un dedo para apoyar a la ciudadanía, el PRI simplemente no existe. En tales condiciones, los tlalpenses se han organizado y, utilizando los métodos que han hecho tristemente célebres a los perredistas (tomar las calles, hacer plantones, chocar con las autoridades…), han logrado frenar algunas obras absurdas y realizadas como pingües negocios, como los conciertos de rock los fines de semana y la instalación de una pista de hielo en el ANP Bosque de Tlalpan.
Ahora Tlalpan ha tenido que enfrentar a Maricela Contreras y sus huestes para frenar su voracidad: modifica el uso de suelo, abre antros, expende licencias para ambulantes y giros negros y comete abusos al amparo del poder. En este caso su poder le viene de René Bejarano. Hace días, con el objeto de llamar la atención de Miguel Ángel Mancera sobre los muchos problemas de Tlalpan, hubo un bloqueo intermitente en Insurgentes y Calvario al que se sumaron vecinos que tienen otros problemas pero a los que tampoco recibe Maricela ni los deja de extorsionar. La información al respecto apareció en los medios. Ello prueba, sólo en esa delegación, que la llegada del PRD fue lo peor que pudo haberle pasado: del célebre El Pino hasta Maricela Contreras, pasando por dos que se hicieron ricos a la vista de todo Tlalpan: Guillermo Sánchez Torres e Higinio Chávez, dos amigos que hicieron en serio de las suyas.
Esperemos que la intervención de Miguel Ángel Mancera logre detener los abusos de Maricela y limpie lo que antaño fue una zona ejemplar.
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