Aun en vacaciones

Gabriel Gutiérrez

Los niños en etapa escolar deben dormir por la noche entre siete y nueve horas, hábito que tiene que continuar aun en periodos vacacionales, porque ello les permite mantener un estilo de vida saludable, así como evitar problemas de sueño y descanso al recuperar la rutina en el regreso a clases.

Conciliar un sueño reparador aumenta en los infantes la capacidad intelectual y física, además produce relajación muscular y se libera la tensión acumulada durante el día, explicó Carlos Solís Pérez, jefe de la Clínica de Trastornos del Sueño del Hospital General Regional Carlos Mac Gregor Sánchez Navarro.

Detalló que dormir bien genera estabilidad emocional y orgánica, favorece la estimulación de la producción de hormona de crecimiento y permite al menor amanecer con ánimo para realizar actividades físicas e intelectuales.

El especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social resaltó que tener una alimentación balanceada y la práctica de ejercicio diario (en la mañana o la tarde), mejora las condiciones para que el niño logre dormir profundamente. Por ello, se debe brindar al menor desayunos nutritivos y cenas ligeras.

Realizar ejercicio, añadió, permite que los escolares liberen la energía producida por los alimentos lo que evita que por la noche tengan ganas de jugar o hacer otras actividades. Es importante, dijo, que no duerman durante el día, a menos que por su dinamismo así lo requieran.

Una rutina de higiene de sueño inculcada desde la infancia favorece mantenerla en la edad adulta y así aprovechar tanto su actividad diurna como el descanso nocturno, ya que el sueño debe ser de calidad.

Solís Pérez advirtió que dejar la luz o televisor encendidos, así como la radio o cualquier aparato reproductor de música para conciliar el sueño, estimulan el cerebro y no permiten que el menor llegue a la fase profunda del sueño, que es donde se logra el descanso total.

Además de mejorar el rendimiento escolar, el establecer horarios de sueño a los niños disminuye el riesgo de presentar irritabilidad, depresión y ansiedad, debido a que durante la noche el cerebro disminuye su actividad para mantener un equilibrio de sus funciones.

 

RECUADRO

 

La parasitosis ocasiona perder 3.7 de coeficiente intelectual

La parasitosis intestinal puede disminuir la capacidad de aprender, aumentar la pérdida de memoria y genera una disminución en el nivel intelectual de los niños. Un reporte de la Organización Panamericana de la Salud advierte que una persona que se infecta con parásitos intestinales y no sigue un tratamiento médico pierde un promedio de 3.7 puntos de coeficiente intelectual a consecuencia de esta enfermedad.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en América Latina existe una elevada tasa de parasitosis intestinal y se considera que la principal causa de ello es la contaminación del suelo con heces humanas, además de la falta de una adecuada infraestructura sanitaria y el desconocimiento de normas sanitarias.