El gobierno federal decidió posponer la presentación de la iniciativa de reforma energética, que se esperaba fuera enviada al Congreso de la Unión este miércoles, para la próxima semana. Fuentes del Gobierno federal, recoge la prensa local, han decidido aplazar la presentación de la reforma principalmente por “correcciones al texto”.

Unas horas antes de conocerse la noticia fuerzas políticas en el país comenzaban a fijar sus posturas y expectativas sobre los cambios legislativos que el mandatario del PRI propondrá en materia de petróleo, gas y energía eléctrica. La reforma de Petróleos Mexicanos (Pemex) es sin duda la que mantiene en vilo a los partidos políticos del país, ya que desde 1938 cuando el presidente Lázaro Cárdenas decretó la expropiación del petróleo, la compañía ha estado bajo la tutela del Estado.

Senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) han confirmado que la propuesta de Peña Nieto incluye cambios a la Constitución mexicana que permitirían la inversión de capital privado en Pemex. El mismo mandatario lo confirmó en junio en Londres al diario británico Financial Times cuando aseguró que para la reforma de Pemex se harían “los cambios constitucionales necesarios para dar certidumbre a los inversionistas privados” y que para hacerlo echaría mano del Pacto por México, un acuerdo firmado con los legisladores de su partido, el PRI, con los del Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el que se comprometían a sacar adelante las reformas estructurales.

Las palabras de Peña Nieto dieron la señal para que cada fuerza política preparara su propuesta sobre la reforma energética. El Partido Acción Nacional (PAN, de derecha) presentó la suya la semana pasada, claramente posicionada a favor de la modificación de los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución para permitir las concesiones para la exploración y producción de hidrocarburos a empresas privadas. Los legisladores panistas han insistido en que el petróleo seguirá siendo propiedad de la nación y Pemex, propiedad del Estado mexicano. Además han propuesto cambios en el régimen fiscal de Pemex para evitar que gran parte de los ingresos de la renta petrolera (hoy, de un 67%) vayan al gasto nacional, asfixiando a la petrolera. El PAN también ha apostado por sacar del Consejo de Administración de PEMEX al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), según HidrocarburosBolivia.com, un gigante de 140.000 trabajadores, liderado por Carlos Romero Deschamps.